lunes, 29 de junio de 2026

LA ORIENTACIÓN DEL PATRIMONIO FUNERARIO. Los puntos cardinales y su simbología

LA ORIENTACIÓN DEL PATRIMONIO FUNERARIO. Los puntos cardinales y su simbología

Fotos personales tomadas el 4 de junio de 2026
Para el cristianismo la orientación de las iglesias y en especial las basílicas tenía una importancia simbólica muy importante. Entre los cuatro puntos cardinales el este era el escogido por su fuerte carga de significado ya que era el lugar del cual nace el sol y este hecho es rodeado de una muy compleja reflexión sobre la iluminación espiritual. El recibir los primeros rayos del sol se relacionaba tanto con la renovación de la vida, sus posibilidades de plenitud como con la idea de la nueva vida, la resurrección final.
Existen una gran cantidad de textos tanto dentro del cristianismo como en otras religiones de relacionar el oriente como el origen de la sabiduría, la vida y los nuevos amaneceres, tanto físico como espiritual
En este contexto me pregunto si algunos cementerios en América Latina cumplen esa orientación y si existen documentos que nos permitan pensar que fue un tema de debate cuando se planificó su orientación.
Los puntos cardinales organizan simbólicamente el espacio a los que posiblemente en la simbología funeraria se le puede agregar la dimensión vertical y la del inframundo. Por supuesto no podemos dejar de pensar en el punto central que relaciona esas dimensiones ya que ese punto es el lugar de la geografía simbolica la dimensión en que se encuentra el cielo y la tierra, lo divino y lo humano, el cielo y el infierno, etc. Por supuesto estos puntos cardinales también se relacionan con una cruz en la cual se organiza la vida y la muerte, el tiempo circular y el tiempo lineal. Esos puntos cardinales, su punto central y las dimensiones verticales y horizontales son la fuente de energías espirituales que muchas veces se expresa claramente en la arquitectura funeraria.
En los textos del escritor denominado Pseudo Dionisio Areopagita que describe una liturgia bautismal, en la cual el catecúmeno que va a pasar por esas aguas renovadoras es colocado mirando al occidente, lugar donde habita el mal, con las manos levantadas para pronunciar las palabras de un exorcismo, ritual que aún perdura modificado en la liturgia de muchas iglesias cristianas en las actuales liturgias de bautismo. Luego de haber renunciado al demonio, sus obras y sus pompas, el neófito se volvia al oriente para comenzar su nueva vida, inducido por el celebrante a elevar sus manos y mirada al cielo de donde procedía su nueva ciudadanía.
Es muy posible que en la geografía y ubicación de cementerios y monumentos funerarios aún perdure esta mentalidad y comprensión de esta geografía simbólica propia del patrimonio funerario[1].
[1] CHEVALLIER, Jean, bajo la dirección y GHEERBRANT, Alain, colaboración. “Diccionario de los Símbolos”. Herder Editorial S.A. Barcelona. 2007 páginas 1330 a 1336 



LAS FECHAS HISTORICAS NO SON NEUTRAS.

LAS FECHAS HISTORICAS NO SON NEUTRAS.

Si bien no considero esencial para comprender procesos el recordar de memorias las fecha de los acontecimientos que interesa interpretar, no por eso se puede negar su valor. Los años y los días en que ocurren los acontecimientos históricos no tienen valor por si mismo si no los ubicamos en un proceso de motivos y causas que siempre es mucho más amplia en el tiempo, tanto si miramos hacia el pasado o consideramos las consecuencias derivadas de esos hechos.
La fecha de inauguración del Cementerio de 1822 tenemos que pensarla como un momento en un largo proceso histórico que comenzó muchos años antes y como resultado de decisiones tomadas en el denominado Congrego de Viena cuando las potencias vencedoras de las invasiones napoleónicas portadoras de las ideas republicanas de la Revolución Francesa, dieron lugar al proceso de restauración del absolutismo monárquico.
En ese contexto y aliado a esas potencias los Estados Pontificios y todos los pontífices de la primera mitad del siglo XIX se opusieron a la independencia de los Virreinatos españoles existentes en América y que habían comenzado el proceso de independencia. Sin este dato en mente no podemos comprender en profundidad las medidas tomadas para crear este cementerio.
También esta oposición del Papa de Roma a la independencia americana destaca la valentía de sacerdotes del clero diocesano y religiosos franciscanos y dominicos que, en claro enfrentamiento a esa posición política de Roma, apoyaron los procesos de independencia. Mientras que en general el alto clero de la Iglesia Católica Romana asumió esa oposición pontificia a los procesos de independencia, el llamado bajo clero, es decir los sacerdotes y religiosos con mejor contacto con el pueblo apoyo y promovió la independencia.
Teniendo en cuenta este contexto las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, su gobernador Martín Rodríguez y su secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia, expropiaron las propiedades de este convento franciscano de modalidad recoleta. No fue disuelta la orden religiosa sino que los religiosos franciscanos fueron obligados a llevarse todas sus pertenencias y volver a su convento original ubicado en las proximidades de la actual Plaza de Mayo.
En el año de 1822, varios años después de haberse declalrado la independencia, era normal que se mirara con cierta aprehensión a la iglesia y hay que recordar que recién en 1840 los Estados Pontificios reconocieron la independencia durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas pero que solo después de la batalla de Caseros enviaron al primer nuncio para ser representado en estas tierras.
Asimismo tenemos que tener presente la influencia de la Ilustración que formulo nuevas propuestas políticas y sociales como las estructuras republicanas que dividía el poder absoluto monárquico en una estructura destinada a impedir gobiernos autoritarios. Con el mismo entusiasmo promovian la libertad de prensa, de culto y los derechos humanos. Este espiritu se puede encontrar en la acción de crear el primer cementerio público separado de la administración eclesiástica pero que por no romper totalmente la tradición continuo siendo campo santos, es decir, exclusivo para católicos hasta 1853.
Sin tener en cuenta estos acontecimientos que brindan un contexto a la creación del Cementerio de la Recoleta podemos llegar a conclusiones un tanto parciales y no totalmente fundadas.



jueves, 25 de junio de 2026

EL ANCLA EN LA SIMBOLOGÍA FUNERARIA. FUNDAMENTACIÓN

EL ANCLA EN LA SIMBOLOGÍA FUNERARIA. FUNDAMENTACIÓN

Fotos personales: 1. José de Yturriaca tomada el 29 de marzo 2025. 2. Guillermo T. Coelho tomada el 3 noviembre 2024. 3. Gardey tomada el 16 de julio 2022. 4. Berisso. Tomada 30 abril 2022.
En los últimos años de recorrer este cementerio nos ha permitido reunir y estudiar una gran cantidad de símbolos que encontramos en la arquitectura, vitrales, placas conmemorativas. Para fundamentar con cierto rigor cada una de las interpretaciones compartidas hemos hecho uso de la necesaria bibliografía que evitara que los aportes realizados sean meras opiniones personales sino información tomada de fuente confiables. Es por ello que hoy comparto este aporte tomado del muy buen Diccionario de Símbolos de Hans Biderman.
RECURSO BIBLIOGRÁFICO.
Ancla, en la navegación por el Mediterráneo, instrumento que ya en la Antigüedad vino a simbolizar a los dioses del mar. Un ancla prometía sostén y seguridad, y por ello se convirtió en imagen de la confianza.
Empleada primero en imágenes funerarias precristianas como indicación de profesión y que señalaba las tumbas de marinos, se convirtió en la época paleocristiana, por su forma de cruz, en símbolo camuflado de la Redención («crux dissimulata»). El travesaño debajo de la anilla, para sujetar el cable del ancla, se parecía a la figura de la cruz que sólo quedaba cubierta por la parte inferior del ancla.
En la plástica funeraria cristiana, el ancla aparece a menudo flanqueada por peces o delfines asimismo simbólicos. Como atributo de santos (Clemente de Roma, Nicolás -patrono de la gente del mar-, Plácido, Juan Nepomuceno, entre otros) se usa también el ancla en heráldica, en la que distingue especialmente ciudades con puerto de mar; asimismo, en el escudo de Solingen, cuyo patrono, san Clemente, murió como mártir ahogado en el mar con una ancla atada al cuello.
El poeta barroco W. F. von Hohberg (1675) escribió lo siguiente: «Cuando un marinero observa la inminencia de una tempestad, echa el ancla y con ello se asegura. Así también, cuando un alma se fortalece en la confianza en Dios, ya no puede moverla la cruz, la tribulación o el miedo».
BIDERMAN, Hans. “Diccionario de Símbolos”. Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona. 1992. 



ERNESTINA BULLRICH DE MOSQUERA. La preocupación social: Salesianos Comisión de Señoras Cooperantes.

ERNESTINA BULLRICH DE MOSQUERA. La preocupación social: Salesianos Comisión de Señoras Cooperantes.

Fotos personales tomadas el 27 de agosto de 2025
Esta simple placa nos nos introduce en el mundo de las mujeres comprometidas con la promoción social de la juventud. En un estudio sobre esta realidad comparto parte de un documentado estudio que recomiendo porque nos introduce en ese mundo de mujeres que salen del espacio domestico donde habían sido relegadas y ensayan una presencia en las tareas de promoción social y aún político. En la placa podemos leer: "A ERNESTINA BULLRICH DE MOSQUERA. Homenaje de las Comisiones de Señoras Cooperadoras Salesianas a su querida se inolvidable Presidenta que con tanta abnegación y amor trabajo para la obra De Don Bosco. Septiembre 4 de 1922". Estas placas y esta dedicatoria intenta sobreponerse a los límites impuestos por la muerte y mirar el pasado haciendo memoria de la vida, de los mejor de la existencia de aquellas personas de la cuales se hace memora.
RECURSO BIBLIOGRÁFICO.
.Introducción
Los primeros sacerdotes salesianos, que arribaron a la Argentina en 1875, se ocuparon de la parroquia de San Nicolás de los Arroyos, asistieron a las familias inmigrantes italianas radicadas en la Capital Federal y ampliaron rápidamente sus actividades hacia otras áreas, entre ellas, la misional y la educativa. Su proyecto se articuló parcialmente, aunque no sin tensiones, con las intenciones de civilizar, moralizar y controlar a los sectores subalternos ostentadas por los núcleos dirigentes de impronta liberal. Aunaba a estos actores la preocupación por la denominada “cuestión social”, especialmente por la situación de los niños, niñas y jóvenes considerados/as en riesgo físico y moral por su pobreza, orfandad o abandono. Debido a ello, los sacerdotes y las Hijas de María Auxiliadora fundaron oratorios festivos, colegios y asilos dirigidos a formar “buenos cristianos” y “honrados ciudadanos", además de realizar labores pastorales, misionar en la zona patagónica, fundar círculos de obreros y poner en circulación distintas publicaciones. Desde fines del siglo XIX numerosas mujeres argentinas secundaron los planes de los salesianos. Estas cooperadoras se inscribieron a título individual en la Pía Unión de Cooperadores Salesianos-formada por Juan Melchor Bosco en Turín- y también actuaron colectivamente. El primer agrupamiento fue la Comisión o Junta Auxiliar de Señoras Cooperadoras creada en 1900 en la Capital Federal, cuyo propósito era colaborar en los preparativos del Segundo Congreso Internacional de Cooperadores Salesianos que se realizaría en esa ciudad. Su primera Presidenta efectiva fue Enriqueta Alais de Vivot, quien ejerció ese cargo hasta su muerte, acaecida en 1919. Las cooperadoras salesianas se abocaron a la acción social en el marco de un sistema benéfico asistencial de carácter mixto. En el contexto del mismo, el Estado dejaba en manos de entidades caritativas la atención de gran parte de las demandas sociales producidas por los desajustes del proceso de modernización e intervenía mediante el otorgamiento de subsidios. Del mismo modo que otras benefactoras asociadas de la época, estas mujeres de la elite capitalina accedieron a un espacio público delineado en principio, en función de la teoría de la división de las esferas, para ser gestionado, mercantilizado y reglado por los hombres. Sus emprendimientos estaban legitimados en la creencia de que sus cualidades naturales las volvían aptas para la atención de los sectores vulnerables, especialmente de los niños y niñas desvalidos/as. Esto justificaba sus esfuerzos para sostener el proyecto salesiano, que propendía a la educación, control e integración de infantes y jóvenes provenientes mayoritariamente de los sectores populares…
A menudo, Alalis elogiaba a sus colaboradoras más eficientes y comprometidas, como Celia Lapalma de Emery, Ernestina Bullrich de Mosquera y Mercedes Bullrich de Casares. Si bien no es el objeto de este trabajo, cabe destacar que sus menciones permiten identificar a aquellas integrantes de la comisión que realmente participaban de ese ámbito de religiosidad y sociabilidad invirtiendo tiempo y esfuerzo, distinguiéndolas de aquellas que solo figuraban en los listados de autoridades y vocales o se limitaban a enviar contribuciones. Las caracterizaba como mujeres de la “alta sociedad” y manifestaba emocionarse por contarlas entre sus filas. Esto último puede apreciarse, por ejemplo, en el relato que realizó acerca de una ocasión en la que Mercedes Bullrich de Casares llevó a su casa a las integrantes de la nueva Comisión de Fiestas, a fin de presentárselas. Al narrar este acontecimiento a Vespignani le expresó que se había sentido conmovida al ver llegar a esas 52 mujeres, las cuales habían sido inspiradas seguramente por Don Bosco, que se habría percatado de las necesidades crecientes de los salesianos en esos tiempos aciagos.
Lucía Bracamonte. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Centro de Estudios Regionales Universidad Nacional del Sur: “La cooperación salesiana a través de la correspondencia entre Enriqueta Alais de Vivot y José M. Vespignani. Argentina, 1900-191
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jueves, 11 de junio de 2026

JULIO A. ROCA. PATRIMONIO FUNERARIO Y LA CULTURA. EPITAFIOS, EPIGRAFÍA COMO FUENTES PRIMARIAS DE LA HISTORIA CULTURAL.

JULIO A. ROCA. PATRIMONIO FUNERARIO Y LA CULTURA. EPITAFIOS, EPIGRAFÍA COMO FUENTES PRIMARIAS DE LA HISTORIA CULTURAL.

Fotos personales tomadas el 4 de mayo de 2026
Las placas conmemorativas, los epitafios con sus zonas epigráficas son verdaderas fuentes que nos permiten recuperar mentalidad que conformaba la cultura del pasado. El lenguaje y las palabras son reveladora de aquello que habita en la mente y corazón de personas y pueblos. Los niveles y amplitud de vocabulario miden la dimensión de una cultura. El lenguaje funerario es el ropaje con el que se cubren frecuentemente los sentimientos de una cultura de una sociedad específica.
Las placas conmemorativas son realmente una fuente de información histórica que se puede comparar e igualar a los mejores archivos de historia cultural. En su epigrafía podemos discernir la calidad y amplitud de las relaciones familiares. No son raros aquellas placas en memoria de padres, madres, hermanos pero también de tías. El dolor y tristeza del cónyuge sobreviviente se atreve a expresarse libremente
La amistad ocupa un lugar importante en esas dedicatorias acompañado el mensaje por alegorías y símbolos que fortalecen el deseo que lleva a pensar en lazos de afecto que pueden sobreponerse a la muerte. El herbario acompaña frecuentemente esas dedicatorias cuyo vocabulario siempre nos sorprende con palabras que en la actualidad hemos dejado de emplear.
La caligrafía, en especial la aparición de lo que se denomina “la magistral inglesa” en su versión manuscrita es quizás un tema digno de destacar por su elegancia en lápidas de los primeros tiempos del cementerio.
Los idiomas diversos son un testimonio de la pluralidad cultural que el cementerio refleja. Por supuesto que el castellano es dominante pero en algunos casos, lo que hoy llamaríamos faltas de ortografía, nos muestran que las reglas gramaticales aún eran un tanto fluctuantes. El italiano al igual que el inglés nos revela la importancia de los primeros grupos de inmigrantes. No faltan lápidas tanto en francés como portugués. El latín, idioma oficial de la Iglesia Católica Romana hasta mediados del siglo XX, acompaña en forma elocuente la epigrafía funeraria porque le otorga un cierto matiz de sacralidad pero también es una fuente de información sobre el nivel cultural de la sociedad porque frecuentemente encontramos citas tomadas de los escritores clásicos romanos.
El vocabulario relacionado pensamiento religioso acompaña tanto lo epigráfico como las imágenes que vemos en muchas placas y lápidas que les hace una fuente importante reveladora de la religiosidad preeminente en los diversos tiempos que este patrimonio funerario acompaña
El vocabulario específicamente funerario es amplia y significativo. La palabra ‘eternidad’ o ‘permanente’ y similares muestran una actitud de rebeldía frente al hecho de la muerte. Es una realidad difícil de aceptar y el vocabulario es una fuente de consuelo.
La cronología que vemos en fechas de nacimiento o fallecimiento son una fuente importante de información sobre las expectativas de vida de la población que nos permite conocerla tanto en mujeres, varones o en la infancia. La mentalidad religiosa de aquel tiempo no relaciona la fecha ni la hora de la muerte con la fatalidad sino que en general y de acuerdo a la mentalidad religiosa imperante es el momento de entrada en la inmortalidad, palabra que también aparece frecuentemente en este vocabulario funerario que aún no ha sido inventariado ni sistematizado. 




martes, 9 de junio de 2026

DETRY. FRISOS REPRESENTANDO UNA PROCESIÓN FUNERARIA A LA GRIEGA

DETRY. FRISOS REPRESENTANDO UNA PROCESIÓN FUNERARIA A LA GRIEGA.

Fotos personales tomadas el 2 de abril 2022 y el 14 febrero 2024
En muchos frisos y placas conmemorativas vemos elementos tomados casi literalmente del mundo funerario de la Grecia clásica que si bien, estéticamente nos recuerdan aquellos tiempos en el lenguaje simbólico actual adquieren otros matices y significado. Es por ello que es necesario tener algunas nociones que permitan realizar algunos propuestas interpretativas.
Es sabido que en la Antigua Grecia no había una esperanza de un cielo o el temor a un infierno. Se creía que las almas de los difuntos se dirigían al inframundo donde sería custodiado por la eternidad acompañados por diversas divinidades en un proceso que comprendía varias etapas con distintos protagonistas. Ese inframundo no era un mundo ni de recompensas ni de castigo, sino un espacio bastante aburrido. Esto es lo que expresan sus habitantes en diversas fuentes clásicas.
La muerte en batalla era considerada la más honorable porque la fama de valor y heroicos podían brindar una fama que podría nutrir la memoria póstuma y evitar el tan temido olvido porque en el inframundo el recuerdo de quienes allí moraban lentamente se desdibujaba. La tensión entre la fama o buen nombre póstumo, la memoria y el olvida es una tensión que aparece desde el comienzo de la misma humanidad y que se mantiene entre los sentimientos actuales.
El dios que reinaba en el inframundo era Hades cuya tarea era impedir que las almas de los difuntos regresaran al mundo de los vivos y les pudieran causar algún daño. También son responsables de ese espacio tanto Dionisio como Apolo. El inframundo garantizaba orden y armonía en el mundo de los vivos.
Si bien el ideal masculino era morir en forma heroica en batalla, el ideal femenino era morir como esposa. Si esto no ocurría se pensaba en un matrimonio con el dios Hades a tener lugar en el inframundo que era su reino.
En los ritos funerarios de la Grecia clásica la presencia de los demás era un elemento fundamental. Las dolientes tienen mucha importancia en estas escenas ya que aparecen con claras expresiones de duelo rodeando el cuerpo del difunto. Ellas eran las encargadas de preparar el cadáver limpiándolo, ungiéndolo de aceites y perfumes y aún de maquillar ese cuerpo. Los varones asumen una actitud más serena en un siguiente momento exclusivamente masculino.
El dios Tánatos y su hermano Hypnos son los responsables de acompañar el cuerpo del difunto hasta el lugar donde será sepultado o cremado. En esta procesión participaban todos los miembros de la familia, plañideras y músicos además de un público más general. Esta procesión terminaba con la introducción del cuerpo en el ataúd que serviría ya sea para la cremación o la sepultura. Luego intervienen espiritualmente Hermes/Mercurio como psicopompo acompañando el alma hasta el río que separa a los vivos de los muertos y transportado por Caronte para ser finalmente recibido en la otra orilla por Hades.  





LA ORIENTACIÓN DEL PATRIMONIO FUNERARIO. Los puntos cardinales y su simbología

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