jueves, 25 de junio de 2026

EL ANCLA EN LA SIMBOLOGÍA FUNERARIA. FUNDAMENTACIÓN

EL ANCLA EN LA SIMBOLOGÍA FUNERARIA. FUNDAMENTACIÓN

Fotos personales: 1. José de Yturriaca tomada el 29 de marzo 2025. 2. Guillermo T. Coelho tomada el 3 noviembre 2024. 3. Gardey tomada el 16 de julio 2022. 4. Berisso. Tomada 30 abril 2022.
En los últimos años de recorrer este cementerio nos ha permitido reunir y estudiar una gran cantidad de símbolos que encontramos en la arquitectura, vitrales, placas conmemorativas. Para fundamentar con cierto rigor cada una de las interpretaciones compartidas hemos hecho uso de la necesaria bibliografía que evitara que los aportes realizados sean meras opiniones personales sino información tomada de fuente confiables. Es por ello que hoy comparto este aporte tomado del muy buen Diccionario de Símbolos de Hans Biderman.
RECURSO BIBLIOGRÁFICO.
Ancla, en la navegación por el Mediterráneo, instrumento que ya en la Antigüedad vino a simbolizar a los dioses del mar. Un ancla prometía sostén y seguridad, y por ello se convirtió en imagen de la confianza.
Empleada primero en imágenes funerarias precristianas como indicación de profesión y que señalaba las tumbas de marinos, se convirtió en la época paleocristiana, por su forma de cruz, en símbolo camuflado de la Redención («crux dissimulata»). El travesaño debajo de la anilla, para sujetar el cable del ancla, se parecía a la figura de la cruz que sólo quedaba cubierta por la parte inferior del ancla.
En la plástica funeraria cristiana, el ancla aparece a menudo flanqueada por peces o delfines asimismo simbólicos. Como atributo de santos (Clemente de Roma, Nicolás -patrono de la gente del mar-, Plácido, Juan Nepomuceno, entre otros) se usa también el ancla en heráldica, en la que distingue especialmente ciudades con puerto de mar; asimismo, en el escudo de Solingen, cuyo patrono, san Clemente, murió como mártir ahogado en el mar con una ancla atada al cuello.
El poeta barroco W. F. von Hohberg (1675) escribió lo siguiente: «Cuando un marinero observa la inminencia de una tempestad, echa el ancla y con ello se asegura. Así también, cuando un alma se fortalece en la confianza en Dios, ya no puede moverla la cruz, la tribulación o el miedo».
BIDERMAN, Hans. “Diccionario de Símbolos”. Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona. 1992. 



ERNESTINA BULLRICH DE MOSQUERA. La preocupación social: Salesianos Comisión de Señoras Cooperantes.

ERNESTINA BULLRICH DE MOSQUERA. La preocupación social: Salesianos Comisión de Señoras Cooperantes.

Fotos personales tomadas el 27 de agosto de 2025
Esta simple placa nos nos introduce en el mundo de las mujeres comprometidas con la promoción social de la juventud. En un estudio sobre esta realidad comparto parte de un documentado estudio que recomiendo porque nos introduce en ese mundo de mujeres que salen del espacio domestico donde habían sido relegadas y ensayan una presencia en las tareas de promoción social y aún político. En la placa podemos leer: "A ERNESTINA BULLRICH DE MOSQUERA. Homenaje de las Comisiones de Señoras Cooperadoras Salesianas a su querida se inolvidable Presidenta que con tanta abnegación y amor trabajo para la obra De Don Bosco. Septiembre 4 de 1922". Estas placas y esta dedicatoria intenta sobreponerse a los límites impuestos por la muerte y mirar el pasado haciendo memoria de la vida, de los mejor de la existencia de aquellas personas de la cuales se hace memora.
RECURSO BIBLIOGRÁFICO.
.Introducción
Los primeros sacerdotes salesianos, que arribaron a la Argentina en 1875, se ocuparon de la parroquia de San Nicolás de los Arroyos, asistieron a las familias inmigrantes italianas radicadas en la Capital Federal y ampliaron rápidamente sus actividades hacia otras áreas, entre ellas, la misional y la educativa. Su proyecto se articuló parcialmente, aunque no sin tensiones, con las intenciones de civilizar, moralizar y controlar a los sectores subalternos ostentadas por los núcleos dirigentes de impronta liberal. Aunaba a estos actores la preocupación por la denominada “cuestión social”, especialmente por la situación de los niños, niñas y jóvenes considerados/as en riesgo físico y moral por su pobreza, orfandad o abandono. Debido a ello, los sacerdotes y las Hijas de María Auxiliadora fundaron oratorios festivos, colegios y asilos dirigidos a formar “buenos cristianos” y “honrados ciudadanos", además de realizar labores pastorales, misionar en la zona patagónica, fundar círculos de obreros y poner en circulación distintas publicaciones. Desde fines del siglo XIX numerosas mujeres argentinas secundaron los planes de los salesianos. Estas cooperadoras se inscribieron a título individual en la Pía Unión de Cooperadores Salesianos-formada por Juan Melchor Bosco en Turín- y también actuaron colectivamente. El primer agrupamiento fue la Comisión o Junta Auxiliar de Señoras Cooperadoras creada en 1900 en la Capital Federal, cuyo propósito era colaborar en los preparativos del Segundo Congreso Internacional de Cooperadores Salesianos que se realizaría en esa ciudad. Su primera Presidenta efectiva fue Enriqueta Alais de Vivot, quien ejerció ese cargo hasta su muerte, acaecida en 1919. Las cooperadoras salesianas se abocaron a la acción social en el marco de un sistema benéfico asistencial de carácter mixto. En el contexto del mismo, el Estado dejaba en manos de entidades caritativas la atención de gran parte de las demandas sociales producidas por los desajustes del proceso de modernización e intervenía mediante el otorgamiento de subsidios. Del mismo modo que otras benefactoras asociadas de la época, estas mujeres de la elite capitalina accedieron a un espacio público delineado en principio, en función de la teoría de la división de las esferas, para ser gestionado, mercantilizado y reglado por los hombres. Sus emprendimientos estaban legitimados en la creencia de que sus cualidades naturales las volvían aptas para la atención de los sectores vulnerables, especialmente de los niños y niñas desvalidos/as. Esto justificaba sus esfuerzos para sostener el proyecto salesiano, que propendía a la educación, control e integración de infantes y jóvenes provenientes mayoritariamente de los sectores populares…
A menudo, Alalis elogiaba a sus colaboradoras más eficientes y comprometidas, como Celia Lapalma de Emery, Ernestina Bullrich de Mosquera y Mercedes Bullrich de Casares. Si bien no es el objeto de este trabajo, cabe destacar que sus menciones permiten identificar a aquellas integrantes de la comisión que realmente participaban de ese ámbito de religiosidad y sociabilidad invirtiendo tiempo y esfuerzo, distinguiéndolas de aquellas que solo figuraban en los listados de autoridades y vocales o se limitaban a enviar contribuciones. Las caracterizaba como mujeres de la “alta sociedad” y manifestaba emocionarse por contarlas entre sus filas. Esto último puede apreciarse, por ejemplo, en el relato que realizó acerca de una ocasión en la que Mercedes Bullrich de Casares llevó a su casa a las integrantes de la nueva Comisión de Fiestas, a fin de presentárselas. Al narrar este acontecimiento a Vespignani le expresó que se había sentido conmovida al ver llegar a esas 52 mujeres, las cuales habían sido inspiradas seguramente por Don Bosco, que se habría percatado de las necesidades crecientes de los salesianos en esos tiempos aciagos.
Lucía Bracamonte. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Centro de Estudios Regionales Universidad Nacional del Sur: “La cooperación salesiana a través de la correspondencia entre Enriqueta Alais de Vivot y José M. Vespignani. Argentina, 1900-191
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jueves, 11 de junio de 2026

JULIO A. ROCA. PATRIMONIO FUNERARIO Y LA CULTURA. EPITAFIOS, EPIGRAFÍA COMO FUENTES PRIMARIAS DE LA HISTORIA CULTURAL.

JULIO A. ROCA. PATRIMONIO FUNERARIO Y LA CULTURA. EPITAFIOS, EPIGRAFÍA COMO FUENTES PRIMARIAS DE LA HISTORIA CULTURAL.

Fotos personales tomadas el 4 de mayo de 2026
Las placas conmemorativas, los epitafios con sus zonas epigráficas son verdaderas fuentes que nos permiten recuperar mentalidad que conformaba la cultura del pasado. El lenguaje y las palabras son reveladora de aquello que habita en la mente y corazón de personas y pueblos. Los niveles y amplitud de vocabulario miden la dimensión de una cultura. El lenguaje funerario es el ropaje con el que se cubren frecuentemente los sentimientos de una cultura de una sociedad específica.
Las placas conmemorativas son realmente una fuente de información histórica que se puede comparar e igualar a los mejores archivos de historia cultural. En su epigrafía podemos discernir la calidad y amplitud de las relaciones familiares. No son raros aquellas placas en memoria de padres, madres, hermanos pero también de tías. El dolor y tristeza del cónyuge sobreviviente se atreve a expresarse libremente
La amistad ocupa un lugar importante en esas dedicatorias acompañado el mensaje por alegorías y símbolos que fortalecen el deseo que lleva a pensar en lazos de afecto que pueden sobreponerse a la muerte. El herbario acompaña frecuentemente esas dedicatorias cuyo vocabulario siempre nos sorprende con palabras que en la actualidad hemos dejado de emplear.
La caligrafía, en especial la aparición de lo que se denomina “la magistral inglesa” en su versión manuscrita es quizás un tema digno de destacar por su elegancia en lápidas de los primeros tiempos del cementerio.
Los idiomas diversos son un testimonio de la pluralidad cultural que el cementerio refleja. Por supuesto que el castellano es dominante pero en algunos casos, lo que hoy llamaríamos faltas de ortografía, nos muestran que las reglas gramaticales aún eran un tanto fluctuantes. El italiano al igual que el inglés nos revela la importancia de los primeros grupos de inmigrantes. No faltan lápidas tanto en francés como portugués. El latín, idioma oficial de la Iglesia Católica Romana hasta mediados del siglo XX, acompaña en forma elocuente la epigrafía funeraria porque le otorga un cierto matiz de sacralidad pero también es una fuente de información sobre el nivel cultural de la sociedad porque frecuentemente encontramos citas tomadas de los escritores clásicos romanos.
El vocabulario relacionado pensamiento religioso acompaña tanto lo epigráfico como las imágenes que vemos en muchas placas y lápidas que les hace una fuente importante reveladora de la religiosidad preeminente en los diversos tiempos que este patrimonio funerario acompaña
El vocabulario específicamente funerario es amplia y significativo. La palabra ‘eternidad’ o ‘permanente’ y similares muestran una actitud de rebeldía frente al hecho de la muerte. Es una realidad difícil de aceptar y el vocabulario es una fuente de consuelo.
La cronología que vemos en fechas de nacimiento o fallecimiento son una fuente importante de información sobre las expectativas de vida de la población que nos permite conocerla tanto en mujeres, varones o en la infancia. La mentalidad religiosa de aquel tiempo no relaciona la fecha ni la hora de la muerte con la fatalidad sino que en general y de acuerdo a la mentalidad religiosa imperante es el momento de entrada en la inmortalidad, palabra que también aparece frecuentemente en este vocabulario funerario que aún no ha sido inventariado ni sistematizado. 




martes, 9 de junio de 2026

DETRY. FRISOS REPRESENTANDO UNA PROCESIÓN FUNERARIA A LA GRIEGA

DETRY. FRISOS REPRESENTANDO UNA PROCESIÓN FUNERARIA A LA GRIEGA.

Fotos personales tomadas el 2 de abril 2022 y el 14 febrero 2024
En muchos frisos y placas conmemorativas vemos elementos tomados casi literalmente del mundo funerario de la Grecia clásica que si bien, estéticamente nos recuerdan aquellos tiempos en el lenguaje simbólico actual adquieren otros matices y significado. Es por ello que es necesario tener algunas nociones que permitan realizar algunos propuestas interpretativas.
Es sabido que en la Antigua Grecia no había una esperanza de un cielo o el temor a un infierno. Se creía que las almas de los difuntos se dirigían al inframundo donde sería custodiado por la eternidad acompañados por diversas divinidades en un proceso que comprendía varias etapas con distintos protagonistas. Ese inframundo no era un mundo ni de recompensas ni de castigo, sino un espacio bastante aburrido. Esto es lo que expresan sus habitantes en diversas fuentes clásicas.
La muerte en batalla era considerada la más honorable porque la fama de valor y heroicos podían brindar una fama que podría nutrir la memoria póstuma y evitar el tan temido olvido porque en el inframundo el recuerdo de quienes allí moraban lentamente se desdibujaba. La tensión entre la fama o buen nombre póstumo, la memoria y el olvida es una tensión que aparece desde el comienzo de la misma humanidad y que se mantiene entre los sentimientos actuales.
El dios que reinaba en el inframundo era Hades cuya tarea era impedir que las almas de los difuntos regresaran al mundo de los vivos y les pudieran causar algún daño. También son responsables de ese espacio tanto Dionisio como Apolo. El inframundo garantizaba orden y armonía en el mundo de los vivos.
Si bien el ideal masculino era morir en forma heroica en batalla, el ideal femenino era morir como esposa. Si esto no ocurría se pensaba en un matrimonio con el dios Hades a tener lugar en el inframundo que era su reino.
En los ritos funerarios de la Grecia clásica la presencia de los demás era un elemento fundamental. Las dolientes tienen mucha importancia en estas escenas ya que aparecen con claras expresiones de duelo rodeando el cuerpo del difunto. Ellas eran las encargadas de preparar el cadáver limpiándolo, ungiéndolo de aceites y perfumes y aún de maquillar ese cuerpo. Los varones asumen una actitud más serena en un siguiente momento exclusivamente masculino.
El dios Tánatos y su hermano Hypnos son los responsables de acompañar el cuerpo del difunto hasta el lugar donde será sepultado o cremado. En esta procesión participaban todos los miembros de la familia, plañideras y músicos además de un público más general. Esta procesión terminaba con la introducción del cuerpo en el ataúd que serviría ya sea para la cremación o la sepultura. Luego intervienen espiritualmente Hermes/Mercurio como psicopompo acompañando el alma hasta el río que separa a los vivos de los muertos y transportado por Caronte para ser finalmente recibido en la otra orilla por Hades.  





jueves, 4 de junio de 2026

ARTURO GOYENECHE. Obra del escultor ARTURO DRESCO.

ARTURO GOYENECHE. Obra del escultor ARTURO DRESCO.

Fotos personales tomadas 29 d enero 2024
La firma del escultor se la puede encontrar en el campo derecho debajo del rostro de los dos adolescentes.
RECURSO BIOGRÁFICO.
Dresco, Arturo
Nació en Buenos Aires el 2 de abril de 1875 y residió en Temperley, provincia de Buenos Aires donde murió el 21 de Julio de 1961.
Escultor, inició su formación artística en la Sociedad Italiana Unione e Benevolenza y en la Asociación Estímulo de Bellas Artes. Luego viaja a Europa, por primera vez en 1893, donde estudió con Augusto Pasaglia hasta 1896. A partir de entonces realiza varios viajes a Europa regresando sucesivamente a Buenos Aires.
Dresco, realizó una gran serie de obras escultóricas, como retratos, estatuas, fuentes, mausoleos y monumentos y además, ejerció la docencia.
Con Pío Collivadino, Fernando Fader, Carlos Ripamonte, Justo Lynch, Roberto Rossi y Cesáreo Bernaldo de Quirós integró el grupo Nexus.
Fue uno de los fundadores del Círculo de Bellas Artes y Presidente del mismo. Entre sus esculturas emplazadas están el monumento a Cristóbal Colón en Repallo de Génova, Italia; el monumento a España sobre la Avenida Costanera de Capital Federal, al General Arenales en Salta; al General Martín Rodríguez en Tandil, Buenos Aires, entre otros.
En su obra escultórica las figuras son humanas, verdaderas, originales y bastante características. Sus cabezas son trabajadas cuidadosamente, con una gran justeza y sobriedad de líneas.
Participó en el Salón Nacional desde 1914. Obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional de 1945 y Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Saint Louis, Estados Unidos en 1904.

EL ANCLA EN LA SIMBOLOGÍA FUNERARIA. FUNDAMENTACIÓN

EL ANCLA EN LA SIMBOLOGÍA FUNERARIA. FUNDAMENTACIÓN Fotos personales: 1. José de Yturriaca tomada el 29 de marzo 2025. 2. Guillermo T. Coelh...