sábado, 14 de febrero de 2026

DOMINGO BARTHE. Introducción al lenguaje de la arquitectura neo clásica.

DOMINGO BARTHE. Introducción al lenguaje de la arquitectura neo clásica.

Fotos personales tomadas el 11 de mayo de 2025.

El lenguaje desarrollado por los arquitectos para describir un estilo arquitectónico es complejo y muy detallado y por ello tenemos que tener una mínima noción como para permitirnos describir en la etapa de análisis iconográfico con cierta propiedad. Una fachada neoclásica tiene la parte superior el frontón que puede tener diversas formas. En el centro tiene un espacio que denominamos tímpano, apoyado sobre lo que se llama cornisa y/entablamento.

FRONTÓN O FRONTISPICO.
En la arquitectura funeraria neo clásica podemos encontrar frecuentemente elementos que tenemos que poder designar con cierta seguridad, aún no siendo arquitectos, como para mejorar el vocabulario al describir un monumento funerario. Este elemento lo encontramos en la parte superior de la fachada y pueden ser tanto triangulares como semicirculares. La parte interior de este triángulos se denomina tímpano y en el encontramos frecuentemente tanto escenas tomadas de la mitología clásica o más frecuentemente en el patrimonio funerario con escenas tomadas de la Biblia o símbolos diversos.

Con el barroco primero y luego con el manierismo aparece el frontón partido, ya sea teniendo como base un esquema triangular o curvo. En este último caso puede cerrar con volutas diversas. En la zona donde este frontón aparece partido, con el tiempo, se colocaron diversos elementos como acróteras, palmetas, etc.

Si tomamos como referencia la imagen con un catálogo de frontones los podemos denominar aproximadamente como. 1. Frontón cortado o quebrado. 2. Calado. 3. Circular o curvo. 4. Partido. 5. Entrecortado o doblemente quebrado. 6. Doble o duplicado. 7 Sobrepuesto o doblemente rebajado. 8. Sobre alzado o agudizado. 9. Semi curvo o semicircular 10. Trunco. 11. Sin base con volutas. 12. Con volutas. 





jueves, 12 de febrero de 2026

JUAN M. COLL Y ELENA DE LA SERNA. LA MUERTE COMO OBJETO DE ESTUDIO HISTÓRICO.

JUAN M. COLL Y ELENA DE LA SERNA. LA MUERTE COMO OBJETO DE ESTUDIO HISTÓRICO.

Fotos personales tomadas el 26 de octubre 2025
El patrimonio funerario es un espejo que nos muestra la muerte como una estructura mental que representa procesos de transición social o espiritual que define o refleja la vida cotidiana en el corto y largo proceso histórico de una sociedad o refleja. Los estudios actuales que son muy numerosos nos revelan que la muerte no es comprendida por las diversas sociedades como algo estático sino que ponen en contraste tanto lo que se denomina muerte domesticada, es decir social o comunitaria y la muerte individual o personal que siempre es más dramática.
En la Edad Media los libros que asesoraban sobre los rituales para morir en forma adecuada (Ars Moriendi) y los diversos rituales litúrgicos que acompañaban la agonía y muerte se construían como una estructura mental comunitaria que ordenaban el rito de pasaje y transformaban el miedo en esperanza e intentaban asegurar esa memoria que lucha contra el olvido. Hoy esas estructuras han casi desaparecido o son ignoradas o innecesarias. La decadencia del patrimonio funerario actual en todas sus dimensiones son testigos de este cambio mental.
En lo que se denomina la muerte domesticada ella era aceptada como un acontecimiento público, participativo y amplio. Los funerales ciertas personalidades tanto políticas como culturas en Argentina eran acontecimientos que convocaban multitudes. Hoy esas muertes han pasado a formar parte del ámbito familiar más íntimo. Muchas de las primeras fotografías retratan a muchas personalidades en su lecho de muerte como un recurso de participación comunitaria y pública. El fallecimiento se consideraba como un rito social, abierto y convocante. Gran parte de la sociedad, más allá de los límites familiares, se sentían compelidos a participar. Hoy ocurre exactamente lo contrario.
En la actualidad casi ya no se menciona el purgatorio que la mentalidad religiosa hasta principios del siglo XX formaba parte del paisaje devocional. Ese recurso teológico que nace en el siglo XII como una dimensión destinada a una purificación intermedia entre el infierno tan temido y el cielo tan deseado. Es un recurso al cual se confía en llegar a través de limosnas personales en vida y las plegarias de otros cuando ya se está en el más allá. La s imágenes y vitrales de la advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo ofreciendo su escapulario con la promesas que los devotos que murieran llevándolo serían liberados por la intercesión de esta Virgen y las oraciones de diversas cofradías de las penas del purgatorio para elevarse al cielo el primer sábado posterior al fallecimiento de su portador. [1]
En el frente del monumento funerario cuyo titular es JUAN COLL vemos en la parte superior una figura femenina apoyada firmemente en una cruz en estilo grutesco. Posiblemente por su posición podamos pensar que es la alegoría de la virtud teologal denominada esperanza o fe. Debajo en un frontón lobulado con una palmeta como acrótera vemos en el tímpano una palmas de gloria invertidas unidas por lazos que presumiblemente simbolizan amistad o unidad familiar. Sobre la cartela con los nombres de los titulares flores y semillas de amapolas que simbolizan el sueño con el que se asimila a la muerte.

[1] Hein, Germaine Velvet. La muerte en la Edad Media [2021; estudio historiográfico y cultural que sistematiza la evolución de las actitudes, ritos y representaciones del fin de la vida en el medievo]. 




domingo, 8 de febrero de 2026

DOMINGO OLIVERA. Esclarecido patriota

DOMINGO OLIVERA. Esclarecido patriota

Fotos personales tomadas el 29 de enero de 2024
En esta placa conmemorativa podemos leer: "DOMINGO OLIVERA. 1798-1866. Esclarecido Patriota: sirvió al país desde 1813. Colaboró con los gobiernos de Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia. Redactor del ARGOS. Presidente den 1853 de la Sala de Representantes de Buenos Aires y Senador en 1855. Pioner rural: Formó, con sus hijos, el merino argentino legando a los suyos nombre y fortuna en dura lucha con el agro. Sus descendientes rinden con este bronce homenaje a sus virtudes . 1952".
RECURSO BIOGRÁFICO.
Breve síntesis biográfica de don DOMINGO de OLIVERA y BARAHONA,
fundador del Linaje en Buenos Aires
Nacido en Ambato, en ese entonces Virreinato de Perú, el 10 de octubre de 1798. Educado en Lima donde residía su familia, debió abandonar de urgencia esta ciudad teniendo poco más de 10 años, por encontrarse indirectamente implicado en la revolución de la que formaba parte su padre don Domingo de Olivera y Borja –partidario de la independencia- contra el Virrey Abascal a fines de 1809. Abascal fue conocido en la historia como el “Virrey del Acertijo” a causa de la idea de Don Domingo (el viejo) de colocar en las esquinas bolsas conteniendo sal, habas y cal, que fonéticamente indicaban “sal Abascal) en alusión al virrey. Diccionario Biográfico de Ecuador, Tomo 6/03.
Apresuradamente se refugian en el Alto Perú, trasladándose a La Paz y de allí a Chile. Luego de la batalla de Tucumán, ingresan al Río de la Plata por la provincia de Salta y en marzo de 1813 “vemos llegar al puerto de Buenos Aires a un padre cansado y a un muchacho prematuramente serio que trae consigo su inseparable violín y entre sus libros, un ejemplar latino de las églogas de Virgilio” (Arturo Peña – Linaje de los Olivera en Buenos Aires).
Siete años vivió don Domingo de Olivera y Borja en Buenos Aires, partiendo de ella el 30 de Agosto de 1820 para unirse e incorporarse al ejército libertador y reunirse con el resto de su familia. Formó parte del ingreso triunfal a Lima, la ciudad de los Reyes.
Domingo hijo, por su parte, “se había ido abriendo camino en Buenos Aires y era ya apreciado y estimado por los hombres de la Administración Nacional. Había además entregado su corazón a una beldad que brillaba con pronto fulgor en los salones porteños” (RAVELIO DUARDUE – Don Domingo Olivera – Sus Trabajos Tomo I.-), con quien contrajo matrimonio el 31 de julio de 1821 (ya había nacido Benjamín, hijo extramatrimonial fruto de sus relaciones con Antonia De Luca, hija de don Esteban. (conf. Juan Martín Olivera - ver nota del autor al pie de página).
Dolores Piriz y Olaguer Feliú, era hija del Coronel don Gonzalo Piriz (muerto en España en acción de guerra) y de doña Maria Pilar de Olaguer Feliz y Heredia, descendiente directa del Conde de Fuentes (título que data de Fernando el Católico) y hermana de Antonio, sexto Virrey del Río de la Plata y Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos.
Don Domingo inicia su actuación pública, cuando aún no había cumplido 16 años, como empleado de Intendencia de Policía, recomendado por don Hipólito Vieytes al Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas. El 21 de abril de 1819, ya era Oficial de Número del Ministerio de Hacienda.
Dos años antes, el 19 de Julio de 1817, el Gobernador Intendente de Buenos Aires, Manuel Luis de Oliden, lo había designado integrante de la “Sociedad del Buen Gusto en el Teatro”.
Por aquella época, frecuentaba con su padre el salón de los De Luca – en donde se cantó por primera vez el Himno Nacional – y a cuyas reuniones concurrían San Martín, Rivadavia, Pueyrredón, Guido, entre otros, siendo entonces cuando Domingo se inició como hombre de letras. Dominaba el latín y el francés, hablaba corrientemente inglés y era miembro de la Sociedad Literaria.
El 30 de Marzo de 1822, don Bernardino Rivadavia, Ministro de Gobierno del General Martín Rodríguez, lo nombra Secretario de la Legación que se enviaría a Chile y Perú, bajo el mando del coronel Don Félix de Alzaga, con el propósito de liquidar la deuda a la República Argentina por los gastos efectuados en las campañas libertadoras a Chile y Perú.
Al retornar a Buenos Aires, es designado por Rivadavia responsable del área y aspectos financieros necesarios para concretar la fundación de la “Sociedad de Beneficencia “ (Marzo de 1823). En Junio de ese año, proyecta el “Reglamento para la Economía y Orden Interior de los Colegios de la Capital”, que es aprobado por Rivadavia. También en ese año, diseña la creación de la Escuela de Agricultura.
El 1º de enero de 1825, luego de haber colaborado como periodista en los diarios El Censor y El Centinela, formando parte de la redacción del El Mensajero Argentino, con Juan Cruz Varela, Valentín Alsina y otros.
El 10 de febrero de 1826, a los dos días de instalado Bernardino Rivadavia en la Presidencia, lo designa Oficial Mayor del Ministerio de Negocios Extranjeros y al año siguiente asume como Director y Administrador de la Caja de Ahorros, conjuntamente con Vicente López y Planes y Santiago Wilde.
Simultáneamente y en el momento más reacio de la guerra contra el Brasil, es designado Oficial Mayor del Ministerio de Guerra. En 1827 presenta al gobierno el “Reglamento para Orden y Estudio de la Universidad de Buenos Aires”.
Reprobó la revolución contra Dorrego, que lo depuso como gobernador de Buenos Aires y su posterior fusilamiento, actos ambos que lo decidieron a abandonar la política y dedicarse a las tareas rurales. Tiene apenas 30 años.
Comienza por arrendar la chacra “Los Remedios”, donde establece un tambo y molino de trigo. Adquiere además un campo en la Cañada de las Piedras, cerca de Chascomús, en donde emprende el mejoramiento del ganado ovino, que habría dado luego origen a los famosos Rambouillet Argentino creado por los Olivera y uno de los principales antecedentes del Merino Argentino.
Crea “Las Acacias” en el partido de Luján y extendiéndose mas allá de las fronteras con el indio, a través de su hijo Nicanor, funda los establecimientos Malal Tuel y La Dulce ambos en el Partido de Necochea.
“Durante la larga época de la tiranía (el autor se refiere al gobierno de Rosas), se mantiene alejado, no sólo de la política sino también del trato social, teniendo buen cuidado de ocultar sus progresos técnicos de “Los Remedios”, con el propósito de no hacerse notar por aquellos para quienes todo progreso era sospechoso”. Ravelio Doardue, obra citada, tomo II, pag.31.
Un día del año 1836, vienen a avisarle a don Domingo, que el Gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, estaba acampado detrás de sus montes en Los Remedios ”ocupado en detener a lecheros, que no llevaban la divisa federal bien colocada sobre el pecho”. Se vistió con la ropa más usada y raída que tenía y se dirigió al campamento. “Allí, encontró efectivamente a su excelencia, tal cual se le había dicho, rodeado de todo lo más notable de San José de Flores, riéndose a carcajadas del susto que producía a los pobres lecheros, cuando se les detenía para eximir si llevaban sobre el pecho la divisa federal en paraje bien visible como lo había ordenado y, si a su juicio no lo estaba, se les destinaba al servido de las armas en un batallón de línea. “Olivera, había tratado a Rosas en las diferentes subsecretarías que desempeñara durante la época en que Rosas por el cargo que ejercía en las Milicias de Campaña frecuentaba a menudo los Ministerios, allí, oficialmente, atendía a este con la cortesía que habitualmente usaba con todos, sin imaginarse entonces el efecto que en el ánimo de Rosas producían sus corteses atenciones”. “al ver llegar a Olivera, él, que le había conocido durante la fastuosa Presidencia de Rivadavia actuando con los diplomáticos de entonces y en los salones de la alta sociedad porteña, se sorprende al verle con aquel traje, abandona su posición y levantándose, con gran asombro de todos los que le rodeaban, corre a recibirlo, dándole un fuerte abrazo y felicitándolo por su transformación. Después dirigiéndose a todo aquel séquito, exclamó: Tengo el honor de presentarles a mi amigo Don Domingo Olivera a quien estimo mucho, sintiendo no poder presentar a un federal neto como desearía, sino a un salvaje unitario, pero incapaz de hacer mal a nuestra santa causa, se los recomiendo muy especialmente y les ordeno lo respeten porque ha hecho grandes servicios al país. Y luego dirigiéndose a Olivera agregó: Si, mi amigo yo no puedo hacerle milagros, convirtiéndolo a nuestra santa causa. Debo decir la verdad: usted es un salvaje unitario, pero bueno como pocos y eso basta”. R.D. obra citada, Tomo I, pág. 124 y siguientes. Rosas no quiso trasladarse al casco de Los Remedios y, a la caída del sol, se retiró del campamento.
Después de la batalla de Caseros, uno de los primeros actos de Olivera fue el de ofrecer sus servicios al Gobierno de Buenos Aires, pero no decidido aun a reintegrarse a la política, sólo acepta el cargo de Juez de Paz del Partido de San José de Flores, al que tuvo que renunciar el 29 de abril de 1852, para incorporarse electo por la Ciudad de Buenos Aires a la Cámara de Representantes, cuya presidencia asumió al asumir el General Pinto como Gobernador de la Provincia.
En 1853, Pastor Obligado lo designa Ministro de Relaciones Exteriores y Gobierno, cargo al que renuncia.
En 1856, es nuevamente designado Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, cargo que nuevamente declina.
Junto con don Félix Frías, Vicente Fidel López, Marcelino Ugarte y Miguel Cané fundan en 1859 el Partido Conservador y el diario” La Patria” que tuvieron muy corta duración.
Ante la necesidad de ocuparse personalmente de sus intereses, se retira nueva y definitivamente de la función pública. Fallece el 3 de Mayo de 1866.
(Nota del autor: Benjamín, enfermó de sífilis a los 14 años contagiado por travesuras realizadas conjuntamente con peones de los establecimientos de su padre (conf.Miguel Alfredo Olivera – El Ramo de Olivo), fué curado, pero con consecuencias serias para su salud mental, bueno e inofensivo, padecia una suerte de infantilismo crónico. No tuvo descendencia y se encuentra enterrado en la bóveda familiar en el Cementerio de La Recoleta)
Fuente: Carlos Olivera Avellaneda
NdR: Carlos Olivera mantiene el sitio Web de los Olivera, en el cual se muestran actualizados los datos de los integrantes de esta familia, incluyendo sus fundadores y descendientes, así como un permanente homenaje a todos los portadores del "ramo de olivo", símbolo y estandarte de paz, unión y fraternidad, denominadores comunes en las distintas generaciones de "los Olivera".
Biografía de Domingo Olivera (40 Kb)

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