JULIO A. ROCA. PATRIMONIO FUNERARIO Y LA CULTURA. EPITAFIOS, EPIGRAFÍA COMO FUENTES PRIMARIAS DE LA HISTORIA CULTURAL.
Fotos personales tomadas el 4 de mayo de 2026
Las placas conmemorativas, los epitafios con sus zonas epigráficas son verdaderas fuentes que nos permiten recuperar mentalidad que conformaba la cultura del pasado. El lenguaje y las palabras son reveladora de aquello que habita en la mente y corazón de personas y pueblos. Los niveles y amplitud de vocabulario miden la dimensión de una cultura. El lenguaje funerario es el ropaje con el que se cubren frecuentemente los sentimientos de una cultura de una sociedad específica.
Las placas conmemorativas son realmente una fuente de información histórica que se puede comparar e igualar a los mejores archivos de historia cultural. En su epigrafía podemos discernir la calidad y amplitud de las relaciones familiares. No son raros aquellas placas en memoria de padres, madres, hermanos pero también de tías. El dolor y tristeza del cónyuge sobreviviente se atreve a expresarse libremente
La amistad ocupa un lugar importante en esas dedicatorias acompañado el mensaje por alegorías y símbolos que fortalecen el deseo que lleva a pensar en lazos de afecto que pueden sobreponerse a la muerte. El herbario acompaña frecuentemente esas dedicatorias cuyo vocabulario siempre nos sorprende con palabras que en la actualidad hemos dejado de emplear.
La caligrafía, en especial la aparición de lo que se denomina “la magistral inglesa” en su versión manuscrita es quizás un tema digno de destacar por su elegancia en lápidas de los primeros tiempos del cementerio.
Los idiomas diversos son un testimonio de la pluralidad cultural que el cementerio refleja. Por supuesto que el castellano es dominante pero en algunos casos, lo que hoy llamaríamos faltas de ortografía, nos muestran que las reglas gramaticales aún eran un tanto fluctuantes. El italiano al igual que el inglés nos revela la importancia de los primeros grupos de inmigrantes. No faltan lápidas tanto en francés como portugués. El latín, idioma oficial de la Iglesia Católica Romana hasta mediados del siglo XX, acompaña en forma elocuente la epigrafía funeraria porque le otorga un cierto matiz de sacralidad pero también es una fuente de información sobre el nivel cultural de la sociedad porque frecuentemente encontramos citas tomadas de los escritores clásicos romanos.
El vocabulario relacionado pensamiento religioso acompaña tanto lo epigráfico como las imágenes que vemos en muchas placas y lápidas que les hace una fuente importante reveladora de la religiosidad preeminente en los diversos tiempos que este patrimonio funerario acompaña
El vocabulario específicamente funerario es amplia y significativo. La palabra ‘eternidad’ o ‘permanente’ y similares muestran una actitud de rebeldía frente al hecho de la muerte. Es una realidad difícil de aceptar y el vocabulario es una fuente de consuelo.
La cronología que vemos en fechas de nacimiento o fallecimiento son una fuente importante de información sobre las expectativas de vida de la población que nos permite conocerla tanto en mujeres, varones o en la infancia. La mentalidad religiosa de aquel tiempo no relaciona la fecha ni la hora de la muerte con la fatalidad sino que en general y de acuerdo a la mentalidad religiosa imperante es el momento de entrada en la inmortalidad, palabra que también aparece frecuentemente en este vocabulario funerario que aún no ha sido inventariado ni sistematizado.

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