martes, 28 de octubre de 2025

LITERATURA MÍSTICA Y PATRIMONIO FUNERARIO

LITERATURA MÍSTICA Y PATRIMONIO FUNERARIO

Fotos personales tomadas el 22 de febrero 2020 Juan B. Repetto y el 29 enero 2024 Sebastián Vasena.
Siempre me ha parecido importante relacionar el patrimonio funerario y en especial las fotografías con la literatura. Es un ejercio que nos permite pensar esa riqueza desde diferentes perspectivas y de forma integradora. Este fragmento de una obra mística tan importante nos puede ser de ayuda para pensar de manera creativa este patrimonio.
RECURSO BIBLIOGRÁFICO.
Llama de amor viva, de San Juan de la Cruz
1
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
2
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!
Que a vida eterna sabe
y toda deuda paga ;
matando, muerte en vida la has trocado.
3
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
4
!Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras! 





FRANCISCO MARCIAL GÓNZALEZ. La filosofía neo platónica en la mirada de los vitrales.

FRANCISCO MARCIAL GÓNZALEZ. La filosofía neo platónica en la mirada de los vitrales.

Foto personal tomada el 26 de octubre de 2025
Es muy posible que detrás y con cada vitral y los motivos que en ellos se reflejan y que también iluminan se sustenten en una lectura meditada del Salmo 104 en el Antiguo Testamento de las Escrituras utilizada por los cristianos. Este es un canto de alabanza cósmica donde cada elemento del universo es utilizado por la divinidad para manifestar su sabiduría y su presencia en cada uno de esos elementos. En sus primeros versos de una larga invitación a bendecir a la divinidad por su presencia, podemos leer. “104 Bendice, alma mía, al Señor. Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia. 2 El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina, Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento; El que hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros”. Con esta cita podemos comenzar a pensar en el complejo mensaje de la simbología de los vitrales funerarios.
Desde siempre en la iconografía cristiana los vitrales son parte importante de la teología de la luz que se fundamenta en este y en otros muchos textos bíblicos y en el pensamiento de diversos teólogos antiguos, medievales y contemporáneos. Desde el conocido escritor que subyace bajo el nombre de Dionisio Areopagita nutrido por la filosofía neo platónica el universo es parte de esa fuente de luz que está eternamente más allá de toda luz. Este pensamiento que se manifiesta como una serie de círculos con un único centro justamente de luz y de vida y que se refleja en cada elemento del cosmos. La vida y la luz se unen y en esa luz se manifiestan. Toda luz es una manifestación, una epifanía del Ser supremo por lo que luz y existencia se confunden en unidad.
Los vitrales cuyo elemento principal es justamente la luz establece como un movimiento dinámico de reflejar una iluminación que viene de arriba y de afuera y que impregna todo el espacio de un monumento funerario con su diversidad de colores, a la vez anuncia un retorno de esa luz a la fuente de la cual procede. Vida, iluminación y resurrección se complementan. La iluminación con cada rayo de luz se hace reflejo en cada elemento del cosmos y lo devuelve a su origen.
Esa iluminación que comunican los vitrales es simple pero a la vez eterna, sin principio ni fin. Los vitrales y los temas que en ellos se representan tienen como función de transformarse en la luz en mediadores e intermediarios de una presencia y un mensaje. Todo viene de esa luz y a esa luz retorno en un dialogo que nada ni nadie puede interrumpir. Esa luz anuncia la derrota de las tinieblas y como un nuevo arcoíris marca un camino ascendente que eleva nuestra mirada y mentalidad.


lunes, 27 de octubre de 2025

FRANCISCO MENDES GONÇALVES. Obra del escultor Alfredo Bigatti.

FRANCISCO MENDES GONÇALVES. Obra del escultor Alfredo Bigatti.

Fotos personales tomadas el 26 de agosto de 2022 y el 26 de octubre de 2025
Es interesante la forma en que con cada visita se hacen presente obras de escultores tanto argentinos como extranjeros que en una primera mirada pasaron desapercibidos. Esa es una de las acciones colaterales que enriquecen cada caminata por los senderos de este cementerio. En esta placa conmemorativa vemos una figura femenina central que es la alegoría del comercia ya que está apoyada sobre una columna donde vemos el caduceo del dios griego Mercurio. A los pies de esta imagen vemos en una especie de metopas o pequeños cuadrados donde podemos considerar una serie de signos casi simbolos que leídos de izquierda a derecho señalan a la agricultura con el trigo, a la ganadería con la cabeza de vacas y bueyes, a la industria con chimeneas y herramientas y finalmente el comercio donde se repiten los atributos del dios Mercurio. La firma del escultor aparece claramente a la izquierda de esta escena.
RECUROS BIBLIOGRÁFICO.
ALFREDO BIGATTI.
Nace en Buenos Aires, el 19 de julio de 1898. De familia de orfebres, aprende tempranamente la técnica del cincelado. A los once años comienza a estudiar dibujo en la Sociedad Unione e Benevolenza, más tarde lo hace en la Academia “Salvador Rosa” y en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.
En 1915 se inscribe en la Academia Nacional de Bellas Artes, donde coincide con Aquiles Badi, Héctor Basaldúa, Horacio Butler y Lino E. Spilimbergo. Tres años más tarde egresa con el título de Profesor de Dibujo.
En 1920 inicia sus envíos al Salón Nacional. Ese año recibe un Tercer Premio por su obra Ella. Dos años más tarde obtiene un Segundo Premio con La lucha, para la que Sesostris Vitullo sirve de modelo. Esta escultura también le depara el Premio Municipal. Con el producto de estas distinciones emprende el viaje a Europa en 1923. Recorre Italia y hacia la primavera se instala en París, donde se aloja en una habitación contigua al taller de Butler. Allí conoce también a Emilio Pettoruti, en su estudio de la rue Vendôme. Pocos meses después de su llegada comienza a tomar clases con Antoine Bourdelle en la Academia de la Grande Chaumière. En esta época se familiariza con la obra de los escultores Auguste Rodin, Aristide Maillol y Charles Despiau, cuyas influencias, sumadas a las de Bourdelle, orientan su desarrollo artístico.
En 1924 vuelve a Buenos Aires, donde se vincula con el grupo de jóvenes escritores e intelectuales que se reúne en torno a la revista Martín Fierro. Gana entonces un Segundo Premio Municipal con su obra Alfa. 1925 es un año de intensa producción: Fuente serena obtiene el Primer Premio Municipal y Cabeza de viejo el Primer Premio Adquisición en el Tercer Salón del Círculo de Bellas Artes de La Plata por lo que ingresa al Museo Provincial de Bellas Artes de esa ciudad. Por su parte Canción de estío es emplazada en un domicilio privado de la ciudad de Concordia, provincia de Entre Ríos.
En 1926 conoce a Raquel Forner con quien contrae matrimonio diez años después. Realiza un retrato del poeta Jacobo Fijman. Su bronce Pureza obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional. Participa en el envío para la exposición organizada por Universidad de La Plata con el propósito de difundir a nuestros artistas en las capitales europeas. Allí exponen, entre otros, Spilimbergo, Berni, Guttero, Centurión, Basaldúa, Butler, Forner y Larco. La muestra itinera por Madrid, París, Venecia y Roma.
En 1927 inicia su amistad con Alfredo Guttero. Al año siguiente comienza a ejercer la docencia en la Escuela Nacional de Bellas Artes como profesor de dibujo.
En 1929 recibe el Gran Premio Municipal de Escultura en el Salón de Rosario con su relieve Dolor. Viaja nuevamente a Europa. Recorre Bélgica, Holanda, Inglaterra, España, Grecia e Italia.
Pasa el verano de 1930 en la localidad de Sanary, al sur de Francia, junto a Raquel Forner, Aquiles Badi, Horacio Butler, Alberto Morera y Leopoldo Marechal. Conoce al crítico Michel Tapié. Regresa a Buenos Aires y obtiene el Primer Premio en el Salón de Acuarelistas, Pastelistas y Grabadores.
Participa en el Nuevo Salón organizado por Guttero en Amigos del Arte en sus ediciones de 1930 y 1931. Este último año interviene con gouaches y tintas en la muestra Primer Grupo Argentino de Pintores Modernos, realizada en el Salón Centenario de Montevideo, Uruguay. En 1932 realiza una muestra individual en Amigos del Arte. Durante ese año funda junto a Forner, Domínguez Neira y Guttero los “Cursos Libres de Arte Plástico”. Al año siguiente forma parte del Salón de Pintores y Escultores Modernos en Amigos del Arte y ejecuta el monumento funerario a Alfredo Guttero, fallecido en 1932.
En 1935 recibe el Gran Premio Nacional de Escultura en el XXV Salón Nacional por su obra Alba, cabeza en piedra, inspirada en Raquel Forner.
Desde 1936 hasta 1941 ejerce primero el cargo de vicepresidente y de presidente después, en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos.
Con Cabeza de mujer obtiene el Gran Premio de Escultura en la Exposición Internacional de París de 1937. Para este evento también ejecuta el relieve La cocina criolla que decora el Pabellón Argentino.
En 1938 gana el concurso para el Monumento a Bartolomé Mitre, obra que se emplaza en los bosques de La Plata cuatro años después. Comienza a trabajar en el Monumento a Julio A. Roca y la conquista del desierto en 1940; la obra es emplazada en Choele-Choel, localidad de la provincia de Río Negro.
Hacia 1942 da inicio al Monumento a la Bandera, para la ciudad de Rosario. En esta obra, de dilatadas proporciones, intervienen además el escultor José Fioravanti y los arquitectos Alfredo Guido y Alejandro Bustillo. Su inauguración se produce en 1957.
Al tiempo que trabaja en numerosas esculturas, realiza la escenografía y los bocetos para el vestuario de la ópera La Médium de Juan Carlos Menotti que se estrena en el Teatro Colón en 1956. Al año siguiente expone en forma individual en la Unión Panamericana en Washington D.C.
En 1958 recibe la Medalla de Oro en Grabado en la Exposición Internacional de Bruselas; ese año organiza también una muestra individual, con dibujos y monocopias, en la Galería Plástica de Buenos Aires.
En 1963 viaja a Europa junto a Raquel Forner. Recorre Italia, Francia, Bélgica, Holanda y Alemania. Interviene en la muestra Arte argentino actual presentada en el Museo de Arte Moderno de París.
Fallece en Buenos Aires, el 25 de marzo de 1964.
La obra de Alfredo Bigatti se mantiene dentro de la figuración. Generalmente obedece a principios de organización claros y rigurosos en cuyo desarrollo, la síntesis y la estructuración de las formas son ejes clave. El juego constructivo de volúmenes en el espacio vuelve a sus figuras rotundas y arquitectónicas en tal grado, que sugieren la idea de una permanencia de resonancias clásicas, de la que no es ajeno su contacto con obras del repertorio egipcio y griego arcaico.
No obstante su respeto por la tradición, Bigatti comprende la renovación de pensamiento que supone la modernidad. De este modo, el cubismo presente en su relieve La cocina criolla de 1937, le permite valorar el sugestivo juego de luces y sombras que surge de la yuxtaposición de planos cóncavos y convexos de donde emergen las geometrizadas figuras.

CARLOS ROSENDO CARCAGNO. Posible obra del escultor DAGOBERTO PAPI.

CARLOS ROSENDO CARCAGNO. Posible obra del escultor DAGOBERTO PAPI. Foto personal tomada el 30 de abril de 2022. Esta es una placa con un des...