viernes, 9 de enero de 2026

ORIGENES DE LA SIMBOLOGÍA CRISTIANA FUNERARIA.

ORIGENES DE LA SIMBOLOGÍA CRISTIANA FUNERARIA. [Texto 1]

La simbología relacionada con el patrimonio funerario en América Latina tiene como primer fundamenta el pensamiento cristiano. Esa pertenencia es primaria y sobre ella o en paralelo se han construido otros sistemas simbólicos. Es por ello que es importante conocer y reflexionar, como primer paso, el origen y el contenido de la simbología cristiana con sus diversos matices.
En el tiempo de las catacumbas y en un período de persecución la alegoría ocupa un lugar importante en la simbología cristiana. El ágape, es decir el amor desinteresado y comprometido con la promoción del prójimo junto con la alegoría de la paz tan deseada ocupan un lugar destacado. Al igual que la paloma, en un primer momento relacionada con el relato del diluvio y el Arca de Noé, rápidamente se independiza para ocupar esa paloma con un rama de olivo en su pico un lugar en muchas lápidas de ese período. [1] El relato evangélico del milagro de la multiplicación de panes y peces también ocupara un lugar destacado en el repertorio iconográfico cristiano.
Tomando como modelo en un primer período la figura de Apolo que frecuentemente las esculturas clásicas los muestran como portador de un cordero en sus hombros, las comunidades cristianas sin mayor adaptación se apropiaron de esa imagen para aplicarla a Cristo como el buen pastor. Igualmente la figura de Cristo fue relacionada con el acrónimo formado por las letras X y la P superpuestas que son las primeras dos letras de Cristo en griego. La cruz de la Pasión que encuentra su uso una gran resistencia iconográfica durante los primeros tres siglos del cristianismo aparece disimulada en las diversas anclas. También se tomará del mundo pagano en el cual estas comunidades vivían insertas, la palma que en Roma significaba triunfo para simbolizar el martirio visto también como una etapa triunfal de la vida al igual que el pavo real relacionado con la resurrección.
Durante la Edad Media el simbolismo cristiano alcanzará un gran desarrollo ya que toda la vida cotidiana o académica esta relacionada con la religión y su lenguaje comunicativo. La naturaleza, con sus plantas y animales, serán un gran reservorio de elementos que por analogía o fantasía se utilizaron para simbolizar virtudes o pecados, siempre con un sentido didáctico y moralizante. Los sermones que conservamos de esos tiempos o algunos tratados teológicos o pastorales escritos por los Padres de la Iglesia son testimonios directos de ese uso simbólico y moralizante.
En ese pensamiento medieval fue muy poético relacionar la virginidad o la castidad con las flores blancas, en especial la azucena o con las estrellas. En muchos casos la paloma en pleno vuelo servirá para simbolizar las almas que suben al cielo prometido y también el Espíritu Santo . El pelicano ocupara un lugar destacado para representar el sacrificio de Cristo en la cruz ya que una leyenda antigua afirmaba que para alimentar a sus polluelos, se hería el pecho y con su sangre les nutría.
La iglesia, si bien durante los primeros siglos tuvo una actitud negativa frente a las imágenes como una herencia directa de las leyes del Antiguo Testamento que prohibían hacer imágenes tanto de Dios como de personas, pero influenciada por que el mundo pagano fue muy fuerte en las primeras comunidades, ese rechazo fue lentamente debilitándose. Es así que el león que en la cultura romana simbolizaba la muerte los cristianos la aplican al infierno. La palma que era signo de victoria entre los romanos los cristianos la utilizan para simbolizar el martirio y esa muerte es visto como una victoria. La miel simbolizará la elocuencia de los predicadores o a las palabras de las Escrituras.
La iconografía de Cristo también sufre todo un proceso evolutivo. En un primer momento se lo representa con letras o con un pez. Luego se toma sin mayor modificación las imágenes de Apolo como un joven fuerte e imberbe portador en sus hombros de un cordero para representar al Buen Pastor y cuando Constantino establece primero la tolerancia del cristianismo para un tiempo después pasar a ser religión oficial del Imperio, esa figura de Apolo lampiño deja de ser útil en la nueva situación y se transforma en copia de Zeus ya con una barba significativa para simbolizar el poder que otorgaba el ser una religión imperial.   
La fuerza de la adaptación del cristianismo frente y junto a las culturas en las cuales, a través de los siglos se fue inculturando, nos muestra su genio de tomar de esas culturas símbolos a los que les agrega nuevos contenidos de acuerdo a su pensamiento. [El vitral con la imagen del pelicano corresponde a la capilla de los responsos del Cementerio Alemán de Buenos Aires]

[1] J. FERRANDO ROIG. SIMBOLOGÍA CRISTIANA. JUAN FLORS, EDITOR BARCELONA 1958








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