RICARDO GUTIERREZ. ¡Oh, pasajera muerte en la tierra, cúbreme con una de tus alas!
Fotos personales tomadas el 14 de abril de 2026
Es muy posible que esta escultura intente hacer visible un poema del Doctor Ricardo Gutiérrez (1836-1896) titulado “El Cadáver”. La frase citada al pie de esta escena es la siguiente:
“... ¡Ah, y en mis ojos
no hay más lágrimas!...
¡Oh, pasajera muerte en la tierra,
cúbreme con la sombra de tus alas!
cúbreme con una de tus alas! (Fragmento de El cadáver)"
no hay más lágrimas!...
¡Oh, pasajera muerte en la tierra,
cúbreme con la sombra de tus alas!
cúbreme con una de tus alas! (Fragmento de El cadáver)"
Es muy posible que la figura femenina central, de la cual irradian los rayos como iluminando toda la escena sea una representación del dolor o la muerte ya no vista como un punto final sino como toda una transición. Las figuras a sus pies pueden simbolizar la solidaridad y la lira seguramente es un símbolo de la vocación de poeta y escritor de este famoso médico.
RECURSO BIOGRÁFICO.
Ricardo Gutiérrez fue el primer especialista en pediatría de nuestro país y uno de los médicos más queridos de la ciudad, porque supo unir a sus profundos conocimientos un gran amor por sus pacientes. Por su extrema sensibilidad, cuando fallecía un niño enfermo pasaba días recluido en su casa quinta de Morón. Supo adelantarse a la medicina psicosomática, considerando que los juguetes en las camas de los niños ayudaban a la cura de los mismos. Oscar A. Vaccarezza escribió que fue un “Hombre de la más pura sensibilidad humana”.
En el año 1866, su amigo Estanislao del Campo le dedicó el poema satírico “Fausto”. Durante una representación de la ópera Faust de Charles Gounod en el viejo Teatro Colón de Buenos Aires, del Campo le improvisó a Gutiérrez algunas rimas sobre lo que estaban presenciando. Fue entonces que le sugirió que hiciera toda la obra con rimas gauchescas. Semanas después el Fausto se editó, convirtiéndose en un suceso comercial. Gutiérrez le había enviado a del Campo una conceptuosa carta que fue incluida en la mencionada edición, en la que expresaba: “Recuerdo que una noche alegre en que yo apreciaba infinidad de ocurrencias criollas que decía usted al vuelo, a propósito de las escenas del Fausto, lo tenté a escribir en estilo gaucho sus impresiones de ese espectáculo”. La carta finalizaba diciendo: “Su Fausto, Anastasio, es pues una obra de poesía envidiable. Me felicito sinceramente de haber prestado motivo a ella y le agradezco de corazón el buen momento que me ha dado con su lectura”.
Ricardo Rojas escribió que “antes de Gutiérrez no existió un poeta como él en la literatura argentina”, y como especialista en pediatría, que “su profesión más absorbente fue el ejercicio de la medicina y el amor con que la ejerció, entre niños dolientes y madres atribuladas (Historia de la Literatura Argentina, 1917-1922)
En el año 1936, al cumplirse el centenario del nacimiento de Gutiérrez, el diputado y escritor socialista Juan Antonio Solari presentó un proyecto de ley proponiendo que el hospital de niños de la calle Gallo se llamara “Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez”, el cual fue aprobado en 1946 al sancionarse la Ley Nº 14.649. La cinematografía argentina lo recordó en la película “La cuna vacía”, en la que se narra la vida y obra de Gutiérrez. Se estrenó en Buenos Aires el 8 de junio de 1949. El guion fue escrito por Florencio Escardó y la interpretación la realizó Ángel Magaña.
Homenajes realizados por publicaciones médicas de la época luego de su fallecimiento: “Homenaje a su memoria”, La Semana Médica, Tomo 3º, año 1896, página DCLXV. “Ricardo Gutiérrez – Retrato”, La Semana Médica, Tomo 3º, año 1896, página DCLXXV.
El poeta
Siendo estudiante de medicina, Gutiérrez publicó en 1860 su primer poema de dos mil versos titulado “La fibra salvaje” (sic) con prólogo de Miguel Cané48, y en 1869 “Lázaro”, fantasía romántica de unos tres mil versos que evoca la pampa y el gaucho. Ambos poemas tuvieron una crítica favorable. Durante la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, decepcionado por esa lucha fratricida, injustificada e incomprensible, Gutiérrez escribió poesías memorables, algunas de ellas muy destacadas, como “La Victoria” y “El Misionero”. En esta poesía Gutiérrez se inspiró en la conducta de su compañero de carpa, el presbítero capellán Tomás O. Canavery, ascendido al grado de teniente coronel sobre el campo de batalla por el general Gelly y Obes. Escribió “La Hermana de Caridad” luego de observar en el Hospital General de Hombres de Buenos Aires una monja que sostenía entre sus manos la cabeza de un paciente negro moribundo.
En el año 1878 dio a conocer un libro subdividido en dos, con una recopilación de poesías: “El libro de las lágrimas”, que contiene, y “El libro de los cantos”, con 12 poesías. En 1916 lo reeditó la editorial “La Cultura Argentina” de Buenos Aires. En 1879, con la colaboración de sus hermanos, fundó el periódico “La Patria Argentina”, especialmente dedicado a la difusión cultural. Al año siguiente publicó en forma de folletín en el citado periódico la novela “Cristian”, exaltación de su romanticismo amoroso que no tuvo buena crítica. En 1891 abandonó las letras para dedicarse totalmente a la pediatría.
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