lunes, 13 de enero de 2025

ANTONIO CASANEGRA. Las Sirenas del deseo en la lenguaje simbólico funerario.

ANTONIO CASANEGRA. Las Sirenas del deseo en la lenguaje simbólico funerario.

Fotos personales tomadas el 21 de marzo de 2023
La primer reacción que surge al encontrar estas SIRENAS DE DOS COLAS es preguntarme con mucha sorpresa cómo es posible explicarlas en el contexto de una placa conmemorativa funeraria. Es
complicado y difícil de interpretar la aparición de estas sirenas de dos colas y con alas en el vocabulario simbólico funerario porque las pobres han tenido muy mala prensa en los bestiarios medievales y en los ejemplos utilizados para la predicación cristiana. Seguramente a quien diseño esta placa conmemorativa tuvo más criterios estéticos que simbólicos para incluirlas y no toma encuentra su carga simbólica pero no podemos dejar actualmente de intentar interpretarlas desde otra perspectiva y diferente método de investigación. 
La mirada eminentemente moralistas de la imaginación medieval y aun la que tiene sus raíces en la cultura clásica de Grecia y Roma enseña que estas sirenas son crueles y representan el deseo y la lujuria. No tienen buena prensa por lo que hace muy complicado encontrarles una explicación dentro del lenguaje simbólico funerario. Son seres que viven en el mar y con sus melodiosas voces atraen a los viajeros y los llevan al desastre. Su cuerpo en la parte superior es de mujer y el resto es una extraña combinación de pescado y, en este caso las alas, evocan su relación con los pájaros y las aves que fue su evocación más primitiva. Tal es su descripción que encontramos en EL FISIOLOGO, es escrito griego traducido en forma anónima al latín en el siglo IV cuyo relato al igual que los otros textos tienen una fuerte exposición moralizante.
Veamos algunos relatos tomados de diversos BESTIARIOS y FUENTES MEDIEVALES que las describen e interpretan:
“Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven por las profundidades” (Liber monstruorum diversis generibus, siglo VI, 42-43).
Hay tres clases de sirenas: dos de ellas son mitad mujer y mitad pez, y la otra, mitad mujer y mitad ave (Pierre de Beauvais, Bestiario, 1206).
Hay otros peces que tienen trenzas y cuerpo de doncella hasta el ombligo, y por debajo del ombligo de pez, y alas de pájaro. Su canto es hermoso y dulce, que es un prodigio el oírlo; y los llaman sirenas. Unos dicen que son peces; otros, que son aves que vuelan por el mar (Goussouin, Image du monde, 1250)
De ahí que debamos entender, por las sirenas, los placeres mundanos y las diferentes vanidades, que cantan tan dulcemente, que por su suavidad se duermen muchos hombres sensuales. Pero los navegantes cautos y prudentes, que no quieren oír las voces de las sirenas, se tapan los oídos con cera, es decir, con palabras santísimas y honestas, con buenas acciones y con virtud (Libellus de natura animalium, siglos XIV-XV). 




viernes, 10 de enero de 2025

DESIDERIO FERNANDO del CARMEN DAVEL. Un discípulo de Louis Pasteur con vuelo propio.

DESIDERIO FERNANDO del CARMEN DAVEL. Un discípulo de Louis Pasteur con vuelo propio.

Fotos personales tomadas el 29 de mayo de 2024
No hay nada que me produzca mas alegría que el poder aumentar información sobre las personalidades cuya memoria se guarda en este cementerio o ampliar información sobre los artistas creadores de las obras de arte o el nombre de los arquitectos que han proyectado estos monumentos funerarios. Tambien me parece importante y necesario recuper viejas fotos donde podemos volver a ver el rostro, vestimentas, gestos y todo lo que esas imagenes nos hablan y revelan de estas personalidades.
RECURSO.
Documento producido por la Comisión del Museo Histórico Desiderio Davel y el Académico Prof. Antonio Raúl de los Santos
El Dr. Desiderio Fernando Davel elaboró en la Argentina la primera vacuna antirrábica aplicada con éxito fuera de Francia, donde había sido creada por Louis Pasteur.
Desiderio Fernando del Carmen Davel, nació el 23 de noviembre de 1857, en San Nicolás, provincia de Buenos Aires.
El 10 de febrero del siguiente año, fue bautizado en la ciudad de Cañuelas, cabecera del partido homónimo (según el certificado de Bautismo documentado por la Parroquia Nuestra Señora del Carmen). Sus padres eran argentinos: doña Pacomia Cobanera y don Francisco Marcelino Davel (juez de Paz de la ciudad).
Desiderio creció hasta los diez años en la estancia “El Carmen”, fundada por su padre, situada en la localidad de 25 de Mayo. Inició su escolarización en su casa natal.
En 1863, concurrió a la escuela pública de 25 de Mayo, pero luego tomó clases particulares en su vivienda familiar durante cuatro años. Estuvo pupilo en un colegio jesuita entre 1868 y 1871. Continuó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires en la carrera de medicina. Sin embargo, tuvo que resignarlos por un año, por razones personales; no obstante, volvió con más empeño en 1879, rindiendo como alumno libre su primer año en la facultad. A posteriori, entre 1882 y 1885, por concurso de calificaciones, ganó el cargo de practicante interno del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, y a la vez, se comprometió en la lucha contra la fiebre amarilla.
En abril de 1885 se doctoró con una tesis dedicada a su familia titulada: “Higiene de la alimentación infantil”.
Dos días después, se unió en matrimonio con Elvira Capanegra, y el mes siguiente, partió en luna de miel hacia Europa en el vapor Humberto 1º. Su idea era también aprovechar ese viaje y perfeccionarse con maestros europeos de la Pediatría, especialidad que estaba naciendo como disciplina distinta de la clínica de adultos.
Con ese propósito contactó con renombrados profesionales franceses, con quienes publicó un libro sobre enfermedades de la infancia.
El 6 de julio de 1885 en Paris, Louis Pasteur aplicó por primera vez en el mundo una vacuna antirrábica al niño alsaciano de 9 años Joseph Meister, que había sido mordido por un perro rabioso.
Esta vacuna elaborada por Pasteur después de cuidadosos estudios consiguió evitar que el niño enfermara de rabia, enfermedad hasta entonces siempre mortal.
Pasteur era un investigador, químico de profesión, pero no era médico, tal como ocurrió con César Milstein que era químico, pero no médico y recibió el premio Nobel de Medicina 1984.
Sin duda, Pasteur habría merecido el Premio Nobel (en su época todavía no había sido instituido), por sus aportes a la medicina que cambiaron concepciones hasta entonces vigentes sobre fisicoquímica básica, generación espontánea, fermentaciones diversas y enfermedades infecciosas transmisibles de animales al hombre.
La importancia del logro de la vacuna antirrábica conmocionó al ambiente parisino. Motivado por el magno logro, el Dr. José C. Paz, ministro plenipotenciario de Argentina en Francia, fundador y director del periódico “La Prensa” de Buenos Aires, concibió la trascendental idea de convocar a una reunión a jóvenes médicos argentinos residentes en Paris, con el fin proponerles trabajar junto al maestro Pasteur y de esa forma poder llevar los beneficios de la profilaxis antirrábica a la Argentina y a todo el continente americano.
A fines del siglo XIX era usual que algunos médicos graduados en nuestro país completaran su formación en Europa, e inclusive volvieran a cursar nuevamente la carrera completa en Francia, tal como ocurrió con el Dr. Luis Güemes.
El Dr. Davel fue el único que aceptó el ofrecimiento de trabajar con Pasteur en el tema de la vacuna antirrábica.
Con una nota de presentación firmada por el Dr. Paz, el joven Dr. Davel se presentó a Louis Pasteur, probablemente sin imaginar que ese encuentro con uno de los más famosos investigadores biomédicos de todos los tiempos, le estaría abriendo sendas que transitaría con éxito el resto de su vida.
La aceptación parece haber sido instantánea y recíproca. Davel se incorporó al laboratorio experimental de la Rue d'Ulm, Paris donde manifestó seriedad en el trabajo y gran habilidad práctica, lo que generó la confianza del sabio, quien en señal de afecto le regaló un conejo inoculado con el virus rábico, en julio de 1886.
El firme propósito y la fuerte tenacidad del joven médico argentino superaron las expectativas de Pasteur, pues con el paso del tiempo, reveló que dada la dificultad que conllevaba el viaje trasatlántico, no había considerado posible que la cepa del virus llegase en las condiciones necesarias al territorio argentino.
Los conocimientos incorporados por Davel en el laboratorio de Pasteur fueron puestos a prueba práctica: aquel conejo obsequiado, junto a otros dieciocho semejantes, iban a ser trasladados a Buenos Aires desde el puerto normando de “El Havre”, en el barco francés a vapor, “Paraná”.
Davel armó en la bodega del barco un laboratorio en el que trabajó incansablemente durante la travesía transoceánica. Un mes después, arribó a destino con dos médulas espinales rábicas disecadas durante el viaje, más un conejo vivo, rabioso en estado paralítico.
Al llegar Buenos Aires fue poco valorado, en tanto lo recibieron extrañas e injustificadas adversidades. A pesar de haber presentado una nota del doctor Paz, dirigida al de ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, Doctor Eduardo Wilde, no obtuvo el apoyo que esperaba, y se vio obligado a improvisar un laboratorio en la casa de sus suegros, en la calle Solís 681, de la ciudad de Buenos Aires.
Allí, Davel utilizando instrumental alemán (donado por el Dr. Carlos Malbrán), preparó la primera serie de médulas espinales de animales inoculados con virus de la rabia. Las médulas espinales de animales muertos de rabia eran la materia prima para la elaboración de la vacuna antirrábica.
Sobre la base de su experiencia, Davel elaboró la primera vacuna antirrábica argentina y el 4 de septiembre de 1886, tan sólo catorce meses después de la aplicación en Paris del primer tratamiento antirrábico al niño alsaciano Joseph Meister, se practicaron en Buenos Aires las primeras inoculaciones de vacuna antirrábica a dos hermanos uruguayos José y Basilio Pinedo que habían sido mordidos por un perro rabioso en Montevideo.
Cabe señalar el significado de la confianza depositada en el Dr. Davel en un momento en el que no había antecedentes en nuestro país sobre la eficacia y tolerancia de la vacuna.
Con el resultado exitoso en cuanto a la prevención de la rabia y a la ausencia de efectos adversos en los dos pacientes, Argentina fue el primer país en el mundo en aplicar fuera de Francia el método creado por Louis Pasteur.
Estas dos vacunaciones son el mojón fundacional del Instituto Pasteur Argentino, que fue dirigido por el Dr. Davel entre 1886 y 1890.
Simultáneamente era jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Casa de Expósitos (actual Hospital General de Niños Pedro de Elizalde). Con esta actividad quizá satisfacía su interés primario por la Pediatría.
En 1883 el Dr. José María Ramos Mejía fundó y dirigió la Asistencia Pública de Buenos Aires, con el objetivo de centralizar en esa institución la dirección científica de todos los establecimientos hospitalarios y de beneficencia de la ciudad. En esa línea de conducción, el Dr. Ramos Mejía decidió la incorporación del Instituto Pasteur a la sede de la Asistencia Pública, ubicada en la calle Esmeralda 66, de la Ciudad de Buenos Aires, con el propósito de incrementar los beneficios de la institución a la población general.
A comienzo de 1900, Davel regresó a París, ambicionando perfeccionarse en sus estudios de pediatría.
Visitó también Alemania, donde trabajó en el Instituto de Higiene de Marburgo, junto al ilustre profesor Emil A. Von Behring, laureado en 1901 con el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del suero antidiftérico: Davel siempre rondando en torno a la inmunología, disciplina que en ese tiempo estaba naciendo.
Siete años transcurrieron hasta el retorno de Davel a la Argentina. En 1910 fue incorporado como miembro de número a la Academia Nacional de Medicina, para ocupar el sitial N°25, dedicado a Biología.
En 1922 se suscitó un grave conflicto jurisdiccional, entre la Academia y la Universidad de Buenos Aires.
La Academia había conseguido el financiamiento y dirigió la construcción del edificio del Instituto del Cáncer pronto a inaugurarse. El Rector de la Universidad de Buenos Aires, Dr. José Arce en actitud ilegítima designó en el nuevo Instituto a autoridades directivas que no pertenecían a la Academia.
Estos hechos fueron interpretados como una usurpación, lo que motivó que varios distinguidos académicos reaccionaran y en señal de protesta renunciaron a la Academia, junto al Dr. Davel los Dres. Maximiliano Aberastury, Ángel M. Centeno, Pedro Benedit, Daniel Cranwell y Enrique Bazterrica.
El Dr. Davel falleció en Buenos Aires el 27 de octubre de 1943. Sus restos descansan en el Cementerio Norte, actual Recoleta.
Si bien el doctor Davel había pedido explícitamente que no le rindieran honras fúnebres, concurrieron a su sepelio grandes personalidades como los doctores: Alois Bachman, Francisco Ramos Mejía y Pedro de Elizalde.
Referencias bibliográficas
Arena, A. R. y Baudou, A. C. (1965). Antecedentes históricos sobre la rabia en la República Argentina. Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. Buenos Aires.
Copello, M. A. (1996). El académico Desiderio Davel y el Instituto Pasteur de Buenos Aires. BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA, vol. 74, p. 57-61.
De Torres, R. A. y Cotto C. E. (2007). Desiderio Davel y la vacunación antirrábica. TODO ES HISTORIA, 480, p. 62-67. -Ramos Mejía, C. (1936). El laboratorio Pasteur en su cincuentenario. Buenos Aires.
Quiroga Marcial I. La Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. 1822-1972.

Bestiario de la Recoleta. El ÑANDÚ Y EL DOLIENTE GAUCHO. Obra del escultor LUÍS PERLOTTI.

Bestiario de la Recoleta. El ÑANDÚ Y EL DOLIENTE GAUCHO. Obra del escultor LUÍS PERLOTTI.

´Fotos personales tomadas el 29 de mayo de 2024
Si bien el ÑANDÚ no aparecerá en ningún bestiario medieval ni forma parte del repertorio de relatos mitológicos, forma parte de la simbología que enriquece el lenguaje del patrimonio del Cementerio. Junto al único DOLIENTE GAUCHO que forma parte de una placa conmemorativa, despojado de todo el ropaje a la moda griega que solemos ver en normalmente en otras placas y que con audacia aparece con ropas tradicionales del campo argentino Comparte con su caballo y amigos con la cabeza inclinada ese sentimiento de respeto, duelo y tristeza. En el fondo vemos un paisaje netamente rural con árboles y cercados. Debajo observamos por primera vez en este espacio la presencia de un ÑANDÚ que enriquece nuestro bestiario. Igualmente en el lado derecho se observa claramente la planta y flor del CARDO.
Comparto una muy poética leyenda sobre el origen de la Cruz del Sur que seguramente desde ahora en adelante tendrá para nosotros otra emocionante significación. Existe un relato en la mitología vernácula sobre el ÑANDU y y el origen de la constelación que llamamos la Cruz del Sur. “Una tarde, hace muchísimos años, un grupo de hombres estaba cazando con boleadoras: iban tras el rastro de un gran ñandú macho que se les venía escapando desde hacía tiempo. Muy arisco, no bien presentía la presencia humana huía velozmente hasta quedar fuera del alcance de sus perseguidores. Esa tarde en particular acababa de llover y entre las nubes había salido el sol que se iba poniendo lentamente. Los hombres lo fueron cercando, pero el ñandú se escapó otra vez y enfiló hacia el sur. Los cazadores corrieron tras de él, arrojándole flechas y boleadoras. Pero ninguna pudo alcanzar al escurridizo animal. La persecución siguió. Más allá, sobre el filo de la meseta, hacia donde se dirigía el ñandú, el sol había pintado un hermoso arcoiris. Justo en ese momento, el más ligero y resistente de los cazadores, se acercó bastante. Pero el ñandú astuto, sabiéndose acorralado en el borde del abismo, giró bruscamente y, como si se lanzara al vacío, apoyó una de sus patas sobre el arco iris que surgía justamente desde allí. Y empezó a trepar por ese camino de colores con sus largas y elásticas zancadas. El cazador quedó azorado. Pero se recuperó rápido y lanzó su boleadora de tres bolas en un último y desesperado intento por atraparlo. El viejo ñandú hizo un paso al costado y las boleadoras pasaron de largo. Así escapó para siempre de sus perseguidores quienes, al volver esa noche tuvieron que soportar las burlas de todo el campamento. Nadie les creyó la fantástica huida del ñandú por el camino del arco iris. Cuando cayó la noche el cielo les dio la razón, porque vieron brillar varias nuevas estrellas” Dicen las abuelas tehuelches que una de las huellas que el ñandú dejó en su carrera sobre el arco iris quedó para siempre grabada en el cielo, dibujada con cuatro estrellas. La llamaron "huella de ñandú en el cielo". Esta constelación no es otra que la Cruz del Sur, el inevitable punto de referencia de todos los caminantes y marinos del hemisferio austral. El cazador frustrado no pudo hallar sus boleadoras en el suelo. Pero las descubrió en el cielo, convertidas en una nueva constelación que recibió el nombre de cheljelén. Que no es otra que las Tres Marías.
Fuente: La leyenda de la cruz del sur, de Mario Echeverría Baleta
En el ángulo inferior derecho se puede ver claramente la firma del escultor LUÍS PERLOTTI. 




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