miércoles, 6 de agosto de 2025

LOS ÁRBOLES DE LA RECOLETA TAMBIEN TIENEN HISTORIAS.

LOS ÁRBOLES DE LA RECOLETA TAMBIEN TIENEN HISTORIAS.

Fotos personales tomadas el 15 y 20 de mayo de 2023 y el 14 de febrero de 2024
ÁRBOLES. La simbología funeraria nos introduce en el mundo maravilloso de los relatos que tienen como objetivos de mejorar nuestras vidas. La historia de Filemón y su esposa Baucis, en estos tiempos de tanto cuestionar a los inmigrantes por diversos motivos, este relato nos puede ayudar a pensar. Es una de las historias que nos conserva el poeta Ovidio y su libro “Metamorfosis”. Allí no cuenta que Jupiter y su hijo Hemes quieren probar la hospitalidad de los seres humanos y descienden a la tierra disfrazados de pobres viajeros. Luego de solicitar ayuda, comida y albergue en las principales mansiones de una ciudad donde son claramente rechazados por sus humildes apariencias, llegan a una casita en precarias condiciones donde, a pesar de su propia pobreza, reciben a estos viajeros con una hospitalidad que ofrecen lo mejor, sin saber que son los dioses camuflados de pobres. En recompensa Zeus y Hermes revelan su verdadera identidad y, castigan por un lado a la ciudad cuyo pecado era justamente la falta de hospitalidad al pobre y extranjero y recompensan a Filemón y su esposa Baucis cuya casa se convirtió en un templo en el cual el matrimonio ejercieron como sacerdotes. Como eran ya ancianos y para evitar el dolor de morir a tiempos diferentes y para evitarles el dolor de esa pérdida, se les transforma a ambos en árboles: Filemón en un roble y a Baucis en un tilo. El mito nos muestra que aún en la muerte podemos ser recompensados por una vida virtuosa y que el amor y la fidelidad se puede proyectar en esa otra dimensión.
RECURSO BIBLIOGRÁFICO.
Filemón y Baucis, pareja frigia cantada por Ovidio en sus Metamorfosis; eran muy pobres pero dieron hospitalidad a Zeus y Hera que viajaban disfrazados de mortales, cuando todos los demás pobladores de la aldea les habían cerrado las puertas. En recompensa la pareja divina transformó la casa de aquéllos en templo y les concedió que no se vieran separados en tocia la vida. Cuando murieron fueron metamorfoseados. Filemón en una encina y Baucis en un tilo. -Esta leyenda es un evidente elogio a la hostilidad y a la fidelidad conyugal.
Julién, Nadia. ENCICLOPEDIA DE LOS MITOS Editorial Océano de México. 




lunes, 4 de agosto de 2025

FÉLIX A. CARLOMAGNO. Simbología del trípode funerario.

FÉLIX A. CARLOMAGNO. Simbología del trípode funerario.

Fotos personales tomadas el 19 de junio de 2025
En esta puerta funeraria el trípode que vemos humeante nos lleva pensar en su simbología de elevación espiritual por el humo ascendente que surge de su copa que también simboliza las oraciones de los cristianos. Por sus tres pies con los que sostiene es humo ascendente podemos pensar en la estabilidad y continuidad de estas plegarias al igual que un símbolo que pone en comunicación cielo y tierra. Al estar estas imágenes en esta puerta nos permite identificar este símbolo con la misma puerta y pensar que es ella también parte de ese proceso de poner en comunicación dos espacios diferentes emocionalmente. En los tiempos de la Grecia y Roma clásica el trípode tenía diversos usos: por un lado era una recipiente donde se colocaban ofrendas dedicadas a los dioses y luego se le agregó el fuego que siempre representa la voluntad de hacer pasar una ofrenda de la tierra al cielo, pensamiento que nace de la analogía del humo que asciende y comunica un arriba y un abajo. 





domingo, 3 de agosto de 2025

JUAN VIDELA. El patrimonio funerario como el espejo del la realidad.

JUAN VIDELA. El patrimonio funerario como el espejo del la realidad.

Fotos personales tomadas el 19 de junio de 2025

Quisiera comenzar esta reflexión sobre este monumento funerario que nos introduce en el mundo simbólico funerario con esta frase: Omnis mundi creatura, Quasi liber et pictura, Nobis est et speculum (Traducción: Cada criatura del mundo. Como un libro y una pintura. También es un espejo para nosotros)[1]. Esta clara afirmación del teólogo medieval Alain de Lille puede ser nuestro faro en la interpretación del lenguaje simbólico funerario. Todo el patrimonio funerario es parte de ese gran texto casi literario que constituye lo que podemos llamar la gramática del lenguaje simbólico en general y en nuestro caso en particular. Todos los elementos que constituyen este patrimonio pueden ser considerados como una fuente inagotable de sentido y de infinitos comentarios e interpretaciones. De la misma forma en que la naturaleza y la realidad es dinámica y cambiante, también lo es la interpretación que sobre ese espejo podemos llegar a construir. Las analogías y las afinidades están en un movimiento que exige actualizarnos siguiendo ese movimiento. La gran sabiduría de quien estudia esta simbología es relacionar este lenguaje con otros que constituyen un solo lenguaje, un idioma con múltiples palabras que nos hablan sobre una realidad que siempre está más allá de nuestra mirada y que nos introducen un una realidad superadora de toda oscuridad. Si bien este lenguaje es dinámico, no por ello significa que sea un invento arbitrario. Podemos comprender la realidad y la naturaleza como esencialmente simbólica que nuestra mentalidad simplemente descubre pero no inventa. Emile Male, el especialista en la arquitectura medieval decía que el símbolo lo encontramos estrechamente relacionado con la realidad de forma tal que estos se nuestra comprensión del mundo pasa a ser una imagen imperfecta de un mundo que consideramos perfecto. De hecho todo el patrimonio funerario intenta justamente hacernos partícipes de esa mirada.

En el frente de este monumento funerario podemos considerarlo como un pequeño diccionario de simbología funeraria En la parte superior vemos una cruz con sus brazos trilobulados para relacionar este elemento con la Santísima Trinidad pero a la vez por su ubicación que divide en dos simetrías al monumento podemos considerarla como un símbolo del eje del mundo ideal. En el frontón podemos considerar la imagen de la clepsidra alada que ocupa el tímpano de un frontón muy neo clásico. En el arquitrabe aparece la cartela con el nombre del titular y debajo enmarcado por dos pilastras simétricamente ubicadas para mantener la armonía deseada y que como todo elemento vertical lleva nuestra mirada hacia arriba para ver en esta especie de segundo tímpano otra cruz de la cual aparecen rayos para simbolizar una presencia trascendente rodeada de una guirnalda con una diversidad de flores asombrosa que se transforma en un herbario funerario complejo.
Es importante recordar que las guirnaldas son una corona abierta por lo que mantienen el mismo nivel simbólico, es decir, también se las asocia con la eternidad de lo circular. También por las flores que la componen simbolizan la confianza que más allá de la caducidad de las flores aparece la seguridad de que se circuló vital recomenzará en otro tiempo.


[1] LOUIS DUPRÉ. Simbolismo religioso. Editorial Herder. Barcelona 1999. 






viernes, 1 de agosto de 2025

MERINO. SIMBOLOGÍA URNA Y SUDARIO. ¿Un masón católico?

MERINO. SIMBOLOGÍA URNA Y SUDARIO. ¿Un masón católico?

Fotos personales tomadas el 1º de julio de 2019, 31 de enero de 2020 y 8 noviembre 2022
A medida que avanzo en el estudio e investigación del patrimonio funerario y al compartir saberes intuyo que hay un gran desconocimiento de la simbología cristiana y esta es una situación preocupante porque ella es la base sobre la cual se pueden sustentar las diversidades. Teniendo en cuenta que la mayoría de la población de Buenos Aires adscribe tanto en el pasado como en el presente a la comunión cristiana ese tiene que ser nuestro punto de partida en toda interpretación y sobre ella mostrar la diversidad de lecturas. Uno de los problemas detectados es la similitud de la simbología masónica con significado llena de matices pero no estrictamente diferente. Pero como todo historiador tiene como misión complejizar el trabajo de investigación, muchos masones han sido y son católicos, entonces en un monumento funerario podemos hacer una lectura de los símbolos desde una u otra pertenencia o explicar los matices con la cual la emplea cada una de esas comunidades.
La urna funerario que vemos en la simbología procede de la cultura romana clásica y es parte de la costumbre que había en aquellos siglos de cremar los cuerpos. Es frecuente encontrar este elemento en el lenguaje simbólico de este espacio.
El paño que le cubre, y allí radica una mirada más próxima al cristianismo pero sin negar que los masones también pueden pensar en ella, representa la resurrección y la promesa de otra dimensión de existencia.
Es frecuente en la tradición litúrgica cristiana utilizar un sudario semejante para simbolizar la fuerza de la esperanza en la resurrección. A mi entender no tiene un significado de muerte sino que es símbolo de la resurrección y de la victoria de la vida sobre la muerte. Es llamativo como este mensaje de esperanza y mirada nada lúgubre se ve reforzada por la guirnalda de flores con toda su significación de lazos y continuidad que circunda la urna frecuentemente
Es interesante encontrar este dialogo entre elementos simbólicos en un mausoleo clara y abiertamente masónica entonces nos tenemos que preguntar desde dónde vamos a interpretar estos elementos que van más allá de los propiamente masones como es el compás y la escuadra.
Hablemos de la urna funeraria también llamada cineraria palabra que se remonta a la etimología latina de cinis-eris: cenizas que en general eran de cerámica o metales en la cual se colocaban las cenizas de familiares y personalidades destacadas luego de su cremación.
Por otro lado, el paño que cubre esta urna funeraria es lo que denominas sudario de la resurrección que nos remite a los relatos de la pasión de Cristo, en especial los relacionados con su resurrección. Podemos leer la descripción de esa escena en el evangelio de Juan “20 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos. 10 Y volvieron los discípulos a los suyos” Estos lienzos y sudario pasaron con el tiempo a ser símbolos que se relacionaron estrechamente con la resurrección de todo cristiano. Este relato también nos lleva a diferenciar el sudario de la sábana santa ya que por lo que podemos deducir el sudario era solo la parte que cubría el rostro del cuerpo de Cristo y que lo encuentran justamente los discípulos prolijamente enrollado en un lugar aparte de lo que era la mortaja. En la liturgia cristiana a partir de los siglos XII y XIII se introdujo el representar la pasión durante el tiempo de Pascua y que fue el antecedente del renacimiento del teatro. En los textos que se cantaban podemos encontrar el titulado: Victimae paschali laudes, etc., cuya letra es interesante recordar en el contexto funerario ya que dice: “A la Víctima pascual ofrezcan alabanzas los cristianos. El Cordero redimió a las ovejas: Cristo inocente reconcilió a los pecadores con el Padre. La muerte y la Vida se enfrentaron en lucha singular. El dueño de la Vida, que había muerto, reina vivo. Dinos, María, qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo viviente y la gloria del que resucitó: a unos ángeles, el sudario y los vestidos. Resucitó Cristo, mi esperanza: precederá en Galilea a los suyos Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos. Tú, Rey victorioso, ten piedad. Amén, Aleluya”. Al leer este texto vemos el fuerte contenido de consuelo y esperanza que comunica y que está asociado a este símbolo funerario. 





FRANCISCO ANTONIO DE HERRERA. El tiempo natural y el tiempo existencial.

FRANCISCO ANTONIO DE HERRERA. El tiempo natural y el tiempo existencial.

Fotos personales tomadas el 19 de junio de 2025
La tarea de un historiador no es la de repetir aquello que ya se ha escrito y relatado sino en una tarea que siempre se renueva, proponer nuevas miradas, entendimiento y métodos de análisis. Actualmente el patrimonio funerario es una de las fuentes de información sobre mentalidades y sensibilidad de un pasado que puede iluminar el presente. Uno de los temas que nos propone este patrimonio es pensar el tiempo, tanto ese tiempo natural de los ciclos del calendario como el tiempo existencial que con tanta insistencia registra el lenguaje simbólico funerario. 
Los cementerios ha pasado a ser un archivo importante para revelar la forma en que la sociedad relaciona historia y memoria y es un espacio en que la dialéctica histórica de pasado que dialoga con el presente y aún del presente que mira el pasado para poder comprender como hemos llegados al tiempo contemporáneo se revela con muchos matices. Si bien la historia, tal como lo afirma el historiador medievalista Jacques Le Goff “es incapaz de prever o predecir el futuro”[1] porque estaría invadiendo campos que no le pertenecen y escapan a su tarea porque es peligroso pensar que el tiempo dorado estaba en un pasado idealizado o en un tiempo futuro escatológico que se nos propone para justificar caminos de sacrificios actuales. 
El objeto central del trabajo de un historiador es el ser humano en sociedad y comprendido en diferentes niveles de tiempo, ya sea el acontecimiento puntual colocado en una perspectiva de larga duración donde el momento se incorpora en un horizonte explicativo mucho más amplio. En la investigación histórica del patrimonio funerario podemos constatar varias etapas. La primera comenzó como un relato fundado en testimonios tangibles hoy estamos presenciando una metodología que crítica esa forma de trabajo por un método que busca no solo describir sino interpretar. 
Es interesante observar como en esta lápida esos tiempos natural y existencial se confunden en una sola expresión que nos dice: "... que falleció el 6 de Febrero de 1837 a los 79 años 8 meses y 11 días de edad". Este es un verdadero documento que nos permite interpretar tanto sensibilidad como mentalidad por la cantidad de datos que nos brinda sobre esta persona. 





ELCIRA RAMIREZ DE CASTRO. ART NOUVEAU. Simbología funeraria de la hiedra.

ELCIRA RAMIREZ DE CASTRO. ART NOUVEAU. Simbología funeraria de la hiedra.

Fotos personales tomadas el 6 de mayo de 2019.
Es realmente una tarea compleja desentrañar las especies a las cuales pertenece cada una de las muchas flores y ramas que acompañan el frente de una obra del Art Nouveau. Tienen que tomar con cuidado y ojo critico mis afirmaciones ya que soy un botánico muy aficionado.
El herbario funeraria es amplio y complejo su significado y por ello es necesario volver una y otra vez sobre imágenes ya analizadas porque siempre hay nuevos aspectos para resaltar y compartir.
La hiedra es un elemento muy utilizado en la simbología funeraria y la podemos encontrar tanto en placas conmemorativas como en la arquitectura en estilo art nouveau en forma muy prominente. En el intrincado panorama que nos presenta este frente la hiedra, además de ser un símbolo de la eternidad por el verdor perenne de sus hojas, al estar sus ramas como en un dinámico espiral que acompaña el movimiento de toda esta vegetación simboliza determinación, crecimiento espiritual, optimismo muy propio de este estilo arquitectónico. En su simplicidad y humidad es representada como una fuerza que puede adherirse al tronco de muchos árboles y muros y por ello también puede significar renacimiento y fortaleza.
Tenemos que recordar que en los primeros siglos de la iglesia cristiana hubo una actitud de rechazo a muchos símbolos por su relación con los dioses y celebraciones paganas, poco a poco sus artistas comienzan a utilizar tanto la hiedra como la vid y las viñas para enriquecer el lenguaje simbólico cristiano y se los asoció con las más profundas afirmaciones de su fe como era la resurrección. El apego a troncos y muros se lo interpreto como una invitación a seguir ese camino ascendente de la mente hacia lo superior. Las coronas funerarias de hiedras unen en un solo elemento dos figuras que evocan la eternidad ya que el círculo en el lenguaje funerario se lo relaciona con aquello que no tiene ni principio ni fin, es decir, lo eterno que es reforzado con el uso de la hiedra que tiene un simbolismo muy próximo. 



SICILIANO Y CAREY. Cúpulas. La mediación del patrimonio funerario.

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